SER CULTO PARA SER
LIBRE


viernes, 29 de enero de 2010

MAGISTRAL RESEÑA SOBRE LA NOVELA "LOS MUERTOS DE MI VIDA"



De San Pedro de Ovando a San Roque.


Felipe Galván

Es un interesante fenómeno productivo la hiperactividad de María Sanz. Hace poco más de un año me encontraba elaborando un análisis sobre su agradable y certera novela Aguaviento para presentación en Bellas Artes, hablando de ella como posibilidad cinematográfica, que en los pañales productivos no termino de elaborar en guión punto, cuando sorprende con la novedad de su entrega novelística actual: Los muertos de mi vida.


En el presente la Sanz se confirma como la autora literaria de las haciendas poblanas, y a sus ubicaciones de Santiago, con su novela Un día como otro, y a San Pedro de Ovando en la mencionada Aguaviento, ahora nos viene a agregar a la Hacienda de San Roque en este texto de reciente factura de extensión mayor y que parece ser grande no sólo por tamaño sino porque en Los muertos de mi vida María Sanz se acerca a lo que los teóricos, de Manhatan transfer hacia delante, han dado en llamar novela total.

Amén de ambiciosa como autora, compleja estructuradora, rica en aperturas empáticas y grandiosa hacedora de virtualidades como la vida real en su otredad propuesta, María es agradecida con sus fuentes.

…El día de su muerte, trece de diciembre, el cortejo salió de su casa, en el barrio de San Francisco, y atravesó la ciudad hasta el Panteón de La Piedad. Un silencio absoluto. Todos, de negro riguroso. Recuerdo sólo a una niña que iba de la mano de su padre, el teniente coronel Rodolfo Sánchez Taboada. Vestida de blanco como una flor de esperanza. (2009:105)

La niña vestida de blanco, la hija del teniente coronel Rodolfo Sánchez Taboada, es quien motivó, provocó y facilitó acceso a todo lo necesario en la Hacienda de San Pedro de Ovando para que María Sanz escribiera su Aguaviento; por supuesto varios años después. Esta anotación en el corpus de la novela que ahora nos ocupa es, conciente o inconcientemente, homenaje y acto de profundo agradecimiento a Matilde Sánchez de Sierra.

Hyden White, un historiador metido a teórico literario, definió en los sesenta del siglo pasado a la ironía como un cuarto tropo, su planteamiento no era un simple agregado a los tradicionales tres: sinécdoque, metonimia y metáfora, sino un cuestionamiento al menosprecio que de ese tropo hacía la estilística tradicional al no dejar de verlo como una simple figura retórica. En éste trabajo de Los muertos de mi vida, María actúa literariamente como una discípula de alto nivel de White. La propuesta de la autora es una gran ironía, en donde ésta actúa como transformadora, totalizante y, al mismo tiempo, entrada para la polisemia; la obra en cuestión requiere necesariamente de largas reflexiones y, para los golosos de la lectura, varias lecturas que enriquecerán la profundidad significante.

Más allá de la ironía el texto, que es una propuesta poblana, se inserta en la galería de la literatura nacional. Tres influencias enormes se visualizan desde la primera visión; a ellas podemos acudir recurriendo a tres de los personajes de mayor importancia en la novela.

Vicencio es el médico, el confidente y amor en algún momento de la historia de Magdalena Milagros. Este rico personaje es también el receptor, el primer contacto del discurso que verbalmente elabora la mujer-columna vertebral del desarrollo narrativo. Vicencio junto a la mujer abre la novela y desde el primer capítulo parece no dejarla en toda ella. Magdalena contará a Vicencio de su infancia, de su juventud, del romance filial con su padre y el rompimiento de éste por la actuación tramposa de sus hermanas; a los oídos de él llegarán los recuerdos de los amores de Magda y, sobre todo, de la vida del esposo de la mujer: el general Gabriel Zenteno.

Pero Vicencio, amante furtivo con quien Magdalena sensualizaba al ser auscultada y no haber ido más allá de un amor casi platónico por la vigilancia tras la puerta de la esposa del médico, es recuerdo, alejado del cuerpo físico pero presente en alma, espíritu y realidad onírica casi, como el amor platónico, de carne y hueso. A él le habla por largas noches y extensos días, también ahora ante la vigilante mirada o simple escucha de Conchita y Josefina.

La influencia es clara, María Sanz, autora poblana de la primera mitad del siglo XXI no puede ocultar su conocimiento, cercanía y gusto por el camino marcado por la poblana clásica del siglo XX y de mucho tiempo más: Elena Garro. Al igual que la plática entre bisabuelos de menos de diez años con bisnietos de más de ochenta, en el mausoleo familiar o Un hogar sólido, en la pluma de María Sanz la plática con quien dejó la vida y recuerda, poniéndose en el acto mismo en igualdad espiritual, es una posibilidad real en la vida y en la ficción literaria.

La misma Magdalena Milagros, hilo conductor de la historia, personaje principal, vida construida por María Sanz de principio a fin de su otredad novelística nos desvela la influencia de otro gran maestro de nuestras letras. Ella narra a los noventa años, en 2010, su triscaidecafóbica (aversión al número trece) condición. La mujer nació en 1920 y cuando narra hechos de la Revolución que van desde el combate de los Hermanos Serdán hasta el terremoto del 85, inmediatamente se sugiere a otros narradores que le comunicaron a ella aconteceres de antes de su nacimiento, de su niñez o simplemente de su lejanía física; pueden ser narradores implícitos no enunciados o el personaje está instalado en el mundo de la aldea global de la imaginación poblana, una elaboración en que la historia, los recuerdos de la vida y los valores filosóficos del presente propician los elementos del discurso sobre el transcurrir en los noventa años de existencia y más, desde la perspectiva del elaborador; es como si Magdalena Milagros declarara: he venido hasta aquí para evocar a mi marido, un tal Gabriel Zenteno; declarando con ello la deuda de María Sanz con Juan Rulfo.

El francés es un típico amante carnal que al pensar con el sexo vive en su contradicción: al engañar al deseo del amor por los deseos de riqueza y bienestar, engaña a su víctima, para vivir posteriormente engañado por ella hasta su muerte, en un transcurrir vital que lo condena en todo su existir a amar parcialmente a quien debió amar totalmente. Esta es una gran paradoja, una circunstancia que transforma sentidos, cubre realidades con posibles interpretaciones incluso enfrentadas o, mínimamente, abre el texto a la polisemia con el uso del tropo de la ironía. Es irónico que el gran amante sea el gran engañado, el festivo engañado, el lúdico engañado, el feliz engañado.

La ironía de Magdalena Milagros para con su francés no es la única usada en el texto, hay más, la construcción de Gabriel Zenteno es otra gran ironía del texto que por supuesto abreva en el uso que del tropo hace el gran maestro de éste en la narrativa nacional: Jorge Ibargüengoitia.

Es ineludible ingresar a la pregunta que la narradora principal va respondiendo a través de todo el texto. ¿Quién es Gabriel Zenteno?

Se puede hablar de él como el héroe revolucionario, como el marido de Magdalena Milagros, como el hombre de una de las estatuas de la Revolución, como el fantasma que ocupa la memoria colectiva de los personajes; porque si atendemos a su condición según lo que su viuda va diciéndonos, el general Zenteno fue marido de ella por un corto periodo, le dejó una hija, una posición en la sociedad, una fortuna y un mundo para soñar hasta que la muerte los separara (a ella y a los recuerdos). Es en la intensidad de esos recuerdos que le narra a Vicencio y a los receptores-lectores del texto mediado por María Sanz de este hombre fallecido, habitante de la imaginación de Magda o fantasma del ayer en nuestra historia de la Revolución. Con esos elementos podemos ubicar al texto como un producto típico de la narrativa contemporánea mexicana, amén de la pertinencia de editarse al final de 2009 y presentarse precisamente el año del centenario de la Revolución, 2010.

En Los muertos de mi vida encontramos una larga serie de interculturalidades en la producción literaria reciente. La más cercana producción a nuestra fecha de inicio del 2010 firmada por Rafael Pérez Gay, se llama Nos acompañan los muertos, el nombre simplemente relaciona, pero no es eso solamente lo que las acerca; Abelardo Rodríguez, sonorense y seguro descendiente de uno de los tres cachorros en la presidencias designado por Elías Calles, escribió Morir matando, en el texto y desde el punto de vista sonorense ubica la debacle villista fundada en la terquedad villista durante el combate en Celaya; Juan Tovar en La madrugada pareciera que nos narra en su texto dramatúrgico la oposición a lo anterior, al escribir lo que bien pudiera ser una visión de los vencidos villistas; Guillermo Schmidhuber con su Héroes inútiles, cuestiona la verdad de setenta o más años de institucionalización revolucionaria, al exponer en una propuesta escénica que de poco o nada valieron el millón de muertos en el conflicto, para que las cosas continuaran igual o casi, confirmado en una constante varias ocasiones mencionada en el texto al calificar la gesta: Revolución interrumpida; lo que nos comunica con teóricos de la sociología. Finalmente en esta lista, que podría ser mucho mayor, el hecho de que los espíritus cuenten a través de la mujer de noventa años, nos conecta con el ya clásico texto de Ignacio Solares, Madero, el otro, donde el espíritu del espiritista Francisco Ignacio Madero narra la historia del cuerpo que acaba de abandonar tras ser balaceado

¿Pero quién es, verdaderamente, Gabriel Zenteno? Es una entrada a la elaboración de un interés, una morbosidad a resolver, un elemento de seducción para no abandonar la novela desde que inicia hasta donde aparece el punto final, recorrido inexcusable para responder la pregunta que responde y profundiza la narradora. Con esto bastaría para concitar el interés por la lectura, pero junto a ello existe el elemento de la sabiduría narrativa de una autora de amplio espectro que logra generar escenarios de emociones de alto contraste.


... “Es por el pecado de Eva, y cada mes lo recordarás. Te advierto desde ahora: cuando te cases: tu marido por “ese lugar” te hará sufrir. Luego vas a parir con dolor, tal y como me sucedió a mí. Sentirás punzadas insoportables en los pechos y te sangrarán los pezones cuando amamantes a tu hijo. No escaparás. Después de ese hijo vendrá otro y otro. Así será tu vida hasta morir: dolor, sufrimiento y resignación. Toma el rosario y empieza a rezar”. (2009:115)

Este texto que a los oídos y sensibilidad de un receptor del siglo XXI le parecería divertido y gozoso por lo que fue y es una exacerbación a tal grado aumentada que raya en la farsa, contrasta con lo que por su crudeza, sangriento y morboso pueden tener algunos otros pasajes escatológicos.


…Una decena de hombres y cuatro mujeres, desnudos todos, colgaban de los árboles. Los zopilotes picoteaban las carnes en un banquete dantesco. En la tierra, las aves enfurecidas se disputaban los trozos arrancados de varios bultos de tamaño muy inferior al de un adulto… Gabriel… Se quedó sin fuerza… (2009:175)

A la columna vertebral de la narración que descansa en Milagros, se alterna la voz pareada de Conchita y Josefina, ambas mucamas como las de antes, son dos miembros más de la familia de Magdalena Milagros, formada por su hija Raquel y el nieto Gabriel, llamado como su abuelo y estudiado como el médico y confidente Vicencio. El tono coloquial y popular del par de acompañantes de la voz narrativa principal complementa y da respiración de contrapunto a la sobriedad universal que tiene la voz principal; pero también abre aristas diferentes desde la lealtad por sentimiento de la joven y la lealtad del amor en todas sus variantes, incluido el enfermizo, de la vieja asistente-testigo y cómplice en la vida de Magdalena Milagros.

La narración se asienta en tres niveles concéntricos, un núcleo básico y por ende raíz de todo que es la familia; en este hay un dibujo de la característica poblanidad: existen personajes de aliento humanista universal que contrastan y son afectados dialécticamente, en un choque de contrarios que fuerza el avance, por seres en los que bien se podría fundamentar el viejo dicho exclusionista de mono, perico y poblano; no lo toques ni con la mano… etc. etc. Categoría a la que pertenecen las gemelas de Magdalena Milagros. Un segundo nivel es el de Puebla en la primera mitad del siglo XX con personas, sitios y acciones evocadas, registradas y reinventadas; un nivel sabroso, divertido e ilustrador. El tercer nivel lo constituye la gesta revolucionaria, es quizás el más interesante por complejo; Gabriel Zenteno se inicia en la balacera contra los Serdán en el bando policiaco pues su familia es porfirista, después tiene que huir de ahí y va a parar con los zapatistas para, finalmente, aliarse cuando pasó la fase de balazos, con los sonorenses, particularmente con Elías Calles. Como buen poblano terminará con el presidente hermano del cacique local: Manuel Ávila Camacho. Todo ello es narrado por su viuda que heredó la orgullosa hija ambos, quien siempre tendrá presente al padre que sólo conoce por las pláticas maternas, y al nieto hijo de la anterior; pero la historia del marido en sus vaivenes se antoja increíble o tan rematadamente inverosímil que suena como la misma revolución, interrumpida.

Y esta es la gran ironía en los tiempos de centenario revolucionario. Magdalena Milagros parece inventar la revolución que no vivió sino a través de su marido que tan corto tiempo la acompaño, Raquel vive toda su vida orgullosa de un padre que participó en la revolución que, así se lo hace entender su madre o los relatos de esta, cambió la vida del país; pero ya hay una nueva generación, la del doctor Gabriel, nieto de Magdalena Milagros, quien inventa el discurso de la revolución y su marido, e hijo de la admiradora de la revolución, Raquel, quien vive creyente de ser lo que es gracias a su padre y la revolución en la que participó; este Gabriel de tercera y, por cronología, potencialmente de cuarta generación, estudia, investiga y concluye que la revolución fue interrumpida, como dice su abuela, y por lo tanto llevó al país a algo muy diferente a lo que se deseaba: la igualdad; por ello habría que volver a reempezar. Pero ¿para qué alterar a la inventora de la grandeza y a la creyente en ello? Mejor, decide Gabriel nieto, asumir la verdad; y pudorosa, cauta y prácticamente opta por no exacerbarla, para tranquilidad de los afectados, pero aprehendiéndola; apuntando los cambios para el mañana.

En resumen podemos decir que este texto poblano que aborda los tiempos de la Revolución Mexicana desde la visión de una habitante de hacienda poblana, parte del microcosmos familiar para ubicarse el cosmos regional e introducirse en el macrocosmos de la gesta nacional. Recorriendo desde ahora, 2010, el centenario en Puebla, la evolución de la Revolución hasta el cuestionante ahora y, finalmente, posibilitando la reflexión para la construcción del mañana porvenir en la geografía misma del lugar de los hechos. Por ello es una novela total en la que la madurez autoral de María Sanz domina la escritura, y el receptor-lector accede a un mundo ficcional en el que el universo es el de la vida… la rica vida en otredad de Los muertos de mi vida.

Sanz, María. Los muertos de mi vida. 1ª. Ed. BUAP. Col. Asteriscos. México. 2009

miércoles, 27 de enero de 2010

FELIPE GALVÁN (F. de Jesús G. Rodríguez)





1949, 16 de julio. Nace en la Cd. De México.


FORMACIÓN ACADÉMICA

1955-1961 Escuela Primaria Abraham Castellanos. México, D. F.

1962-1965 Escuela Secundaria Diurna No. 1. México, D. F.

1966-1967 Escuela Vocacional No. 7. Preparatoria Técnica Piloto Cuauhtémoc.

1968-1973 Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Instituto Politécnico Nacional.
Licenciatura de Químico Bacteriólogo y Parasitólogo.

1996-1999 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Puebla.
Maestría en Literatura Mexicana.

2003-2006 Departamento de Letras. Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
Doctorado en Letras Modernas.


GRADOS OBTENIDOS

Licenciatura:
Químico Bacteriólogo y Parasitólogo. (IPN 1976)

Maestría:
Maestro en Literatura Mexicana. (UAP 2001)

Doctorado:
Candidato a Doctor en Letras Modernas (UIA. Ciudad de México).


RELACIÓN DE PREMIOS Y/O DISTINCIONES:


Su obra La historia de Miguel recibe crítica especial del Jurado Premio Casa de las Américas. 1976.
Con la misma obra participa en la temporada de la UAM denominado Nueva dramaturgia mexicana, generación de la cual es fundador. 1982.
Su obra El pequeño libro rojo de la escuela, es finalista del Concurso de teatro infantil EMU-INBA.
Su obra Colorín colorado... este cuento no ha acabado, accede al Premio Nacional de Teatro Infantil, INBA 1983.
Finalista del Encuentro Teatro de fin de milenio con su obra Las loperas. 1989.
3er. Lugar del Premio Nacional de Teatro para adolescentes “Fernández Unsaín”
Ingreso al S.N.C.A. como creador artístico. 1993.
Festival-homenaje por el teatro universitario guerrerense. 1995.
Reingreso al S.N.C.A. como creador artístico. 1997.
Premio Distinción de la ACPT por editor teatral. 2000.
Su obra, Moros y cristianos, accede al Premio Nacional de Teatro “Wilberto Cantón”. 2005.
El Instituto Poblano de la Juventud realiza el Festival estatal de Teatro Felipe Galván. 2008.



OBRAS PUBLICADAS:

La historia de Miguel:
Revista Tramoya. 1980.
Revista Conjunto, Casa de las Américas, Cuba. 1980.
Más teatro joven de México, Editores Mexicanos Unidos. 1982.
Avanzada, nueve obras. Editores Mexicanos Unidos. 1985.
Teatro para adolescentes, Cuba.
Revista Tramoya. 1988.

Un solo de teléfono:
Diorama de Excelsior. 1982.
Art teatral. Valencia, España. 1997.
Para leer de boleto en el metro, No. 9, México. 2008

El corazón en la picana:
Cuadernos para trabajadores del teatro, UAS. 1981.

Colorín colorado, este cuento no ha acabado:
Universidad Autónoma de Tlaxcala. 1984.
Teatro para niños (obras premiadas). Torreón, Coahuila, México. 2002.

Chicles, joven:
Revista Tramoya. 1992.
Teatro poblano. 1995.

Tu voz:
Repertorio. 1990.

El coronel Julio:
TIA. 1994.

Triágono habitacional o De Tlatelolco a Tlatelolco:
Antología Teatro del 68. 1999.

Icaro Twenty Century:
Diálogos Dramatúrgicos México-Argentina. 2000.

Cóndor a la luz de la luna:
Anónimo Drama Ediciones. 2002.

Desayuno neoliberal:
Diálogos Dramatúrgicos México-Chile. 2002

Nunca para siempre:
Exilios. Editorial Biblos. Buenos Aíres. Argentina. 2003.

Como cuesta Cuesta:
Intolerancia. Puebla, México. 2004.
Revista Fractal, México. 2006

El maestro:
Arteletra. Torreón., Coahuila, México. 2005.

Moros y cristianos:
Gestos, UCI, Irving, Calif. USA. Abril 2006.

Héroes convocados (manual para la toma del poder)
Tablado IberoAmericano, México. 2008.


OBRAS REPRESENTADAS:

La historia de Miguel:
En la UAG, dirección de Jaime Figueroa. 1980.
En Nueva Dramaturgia Mexicana, dirección de Héctor del Puerto. 1982.
En Cuba.
En Foro tecolote, dirección de Luis Cisneros. 1993.
En Concurso de teatro de bancos. Dirección Enrique Pineda. 1997.

El corazón en la picana:
Lectura dramatizada. Dirección Arturo Arellano. 1983.

Cazadores de cuentos:
Puebla. Dirección del autor. 1984-1986.

El pequeño libro rojo de la escuela:
En montaje de autor. Puebla, 1983.
En montaje independiente. Dirección de Arturo Arellano.1985.

Los cofrades:
Montaje en Puebla. Dirección del autor. 1986.

¡Salud, papá!
Puebla. Dirección de Fernando Soler. 1987. Participará en MNT, 1988.

Chicles, joven:
Temporada en Puebla. 1987-1993. Dirección del autor.
En Tampico, Tamps. Dirección de Refugio López, 1989. Asiste a la MNT.
En Xalapa, Veracruz. Dirección Selene Ariza. 1991.
En Xalapa, Veracruz. Dirección Gustavo Fox.

Colorín colorado... este cuento no ha acabado:
Temporada en Puebla, beca de coinversiones. 1993. Dirección del autor.

Las loperas:
Montaje para lectura dramatizada. Elenco poblano-tlaxcalteca, en México, DF. 1989.

La antesala:
Montaje para trabajadores de la SARH. Puebla. 1990.

Tu voz:
Puebla. Dirección Cristina Flores. 1991. Asiste a MNT.
México. Dirección Pedro Aguayo. 1997-2000.

El hijo de la Cuauhte:
Montaje con trabajadores de la SARH, Puebla, 1992.

El coronel Julio:
Puebla, dirección del autor. 1993.
México, dirección J. Avilez. 1994-95.

El diablo en el infierno:
Puebla. 1994.
México. 1997. Ambas con dirección de autor.

El equívoco:
México. Dirección de Jesús Ramírez. 1996.

Alma de Angelo (1ª. Versión del Icaro Twenty Century):
México. Dirección de Roberto Fiesco. 1996.

Triágono habitacional o De Tlatelolco a Tlatelolco:
México. Dirección J. Avilez. 1998.

Un solo de teléfono:
México. Dirección de Gustavo Thomas. 1998.

San Goyo:
Puebla. Dirección J. Avilez. 1999.
Región de los volcanes. Dirección Raúl Peretz. 2000-2001.

Cóndor a la luz de la luna:
México. Dirección de Mario Alcántara. 2002.

Post Tlatelolco.
México, Foro Luces de Bohemia. Octubre 2002.

Nunca para siempre:
México. Contigo… América. Dir. Del autor dentro del tríptico Exilios.

Moros y cristianos:
Puebla. Festival Internacional 2005. Dir. Iris García.

El alhajerito:
Xalapa. Mayo 2006. Dirección del autor y Alejandro Schwartz.

Novela performativa Autor anónimo:
Plantones de la Resistencia civil en Paseo de la Reforma, CCH Oriente, Sur, Atzcapotzalco y Naucalpan; Puebla, Chilpancingo, Acapulco e IPN. Dirección integral con actuación unipersonal.

Héroes convocados (manual para la toma del poder)
México. Octubre 2008. Dirección del autor.

Crecidito para amar
Puebla, Pue., Febrero 2009. Dirección del autor.


PUBLICACIONES ACADÉMICAS en 2008.

Ideología en el Teatro del 68. México/Francia 1968: representaciones e interpretaciones. Ateliers. Université Charles-de-Gaulle – Lille 3. 2008. pp 61-67.

Dramaturgia mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Assaig de Teatre. Universitat de Barcelona. 62-63-64. 2008. pp 123-126.

Calderón y su Parnaso. Assaig de Teatre. Universitat de Barcelona 62-63-64. 2008. pp 343-346.

El 68 en el Teatro mexicano. Paso de gato. 35. México. 2008. pp 31-32.

Cuarenta años de Teatro del 68 mexicano. Conjunto 147. Casa de las Américas, Cuba. 2008.

jueves, 21 de enero de 2010

LOS MUERTOS DE MI VIDA de María Sanz

Anoche asistimos Julieta y yo a la presentación de LOS MUERTOS DE MI VIDA de la novelista poblana María Sanz.

Alrededor del medio día de ayer mismo me apersoné en la librería Enigma que está en Plaza San José, y que se halla enfrente a Estrellas del Sur sobre el Blvd. Atlixco, a mercarme precisamente esta novela, pues por la mañana había escuchado a Oscar López “El gallo”, locutor de Movimiento Perpetuo en radio BUAP, entrevistar a la susodicha escritora y al escucharla me pareció un ser especial de estos que pueden platicar historias mágicas y maravillosas…


Entonces, llegué a adquirir el libro y me encontré con los preparativos de la presentación a cargo de Chuy, asistente desde hace veinte años de la escritora, y a la misma María Sanz que en un acto de enorme trabajo y humildad, acondicionaba un lugar bastante amplio para recibir por la noche a sus invitados para la presentación de su última novela, le pedí si me la podía firmar pues es para mí un tesoro tener libros rubricados por sus autores, ella de la mejor forma accedió a rotularme su trabajo, y comenzamos una breve conversación totalmente deliciosa y por derroteros absolutamente literarios y mágicos… me conversó de sus escritores favoritos y mencionó al integrante del “Boon Latinoamericano” Julio Cortázar, por supuesto también aludió a Gabriel García Márquez, y ya con un puente de compresión entre ella y mi persona construido por la mutua afición extrema a las letras… me platicó un poco de sí misma de manera muy sencilla, que había estudiado Psicología en la UDLA-P y ahí mismo hizo (propiamente dicho) una segunda maestría en Psicología Clínica. Había dado inicio a estos estudios en la Ibero de la Cd. De México y por algunas razones tuvo que volver a residir en Puebla, así que en el intento de revalidar las materias cursadas en la Universidad de Cholula, se enteró que los planes de estudio no coincidían en nada, así que por consejo y estímulo de un maestro dilecto suyo que le insistió en que no importaba que no le revalidaran nada de los otros estudios anteriores, y le ofreció unas clases y con aquella paga y su esfuerzo estudiantil volvió a cursar la maestría completa, por lo cual me expresó que se sentía muy agradecida con el maestro que la motivó para esta empresa.


Me comentó también que originalmente daba consulta de Psicología Clínica pero que por razones de peso, dejó de hacerlo y un poco por consejo de su esposo enfocó sus afanes por las artes plásticas y por supuesto por las letras…


Me despedí de ella y de Chuy su asistente, para dejarlas en sus labores de preparación del lugar para la gala de la presentación. Por la noche alrededor de siete y media llegamos a la ceremonia, la acompañaban Mariano Morales, el Mtro. Felipe Galván y también Aldo Romero, abogado, notario e historiador; su esposo el Mtro. Rafael Aluni dio los nombres y los currículos de los presentadores y amigos de María. Los tres hicieron reseñas que me hubieran gustado más breves, sin embargo todas muy intensas y llenas de reconocimiento para María Sanz y para su capacidad de trabajo a los que me uno ampliamente… Sólo he leído las primeras líneas de la novela, y en ellas sentí el maravilloso estilo de magia y sensualidad de esas primeras letras…


Me gustaría sugerir más que recomendar la lectura de esta mágica historia: Los Muertos de mi Vida, pues siempre he sido ambicioso en extremo respecto a la literatura que leo, sin embargo me pregunto, ¿Quién era el Gabo antes de sus Cien años de Soledad, Julio Cortázar sin su Rayuela o el mismo Carlos Fuentes sin su Región más transparente? Por ello quien no nos dice que María no sea la próxima Gabriela Mistral de las letras latinoamericanas…


Por ahora es cuanto compañeros…


Carlos López Carmen
columnarebelde@hotmail.com


lunes, 28 de diciembre de 2009

OTRO AMOR DE AMAR...




Entre los ires y venires de los ajustes, afanes, nervios y felicidades por los arreglos de los empastados del proyecto terminal universitario de la hija mía… es decir de Annie Marcela, misma que habrá de licenciarse en arquitectura el próximo 18 de diciembre de este año corriente del Señor, fuimos ella, mi hijo maravilloso y yo; por cierto él, recién estrenado como “Señor Don Licenciado”, le pongo estos nobles títulos por que se matrimonió flamantemente allá en la lejana Francia con la nueva adquisición de nuestra familia, la muy querida y nuera mía Laurita Gelly, oriunda de Voiron, Grenoble; además también en el mayo pasado le dieron su Licencia como Administrador de Negocios Internacionales. Así que los tres, los hijos y yo, fuimos a nuestra tierra por adopción: San Pedro, Cholula, pues ahí le habían de hacer los libros que contienen la tesis de Annie.

Al término de las instrucciones que la hija mía le dio al editor de sus textos, nos pusimos de acuerdo para ir a cenar con el Sr. Pedro, (Pedro es su apellido), a las sin igual “Cemitas Ángeles” se llama así este establecimiento porque sin duda el Sr. Pedro de esta manera enaltece los nombres y las personas de su esposa la Sra. Ángeles al igual que de Ángeles su hija del mismo patronímico…

Estuvimos los tres de camino al número 123 de la 3 poniente muy contentos y festivos, este lugar está a tan sólo dos cuadras del portal más grande de Latinoamérica, mismo que se halla justo frente a la plaza de la Concordia de esta población. Pues bien, en un santiamén nos hallábamos en nuestro destino; nosotros aun sin habérnoslo platicado hemos extrañado estas ambrosías Cholula-poblanas, por la excelencia de sus sabores y de sus ingredientes, no tan gourmets, como tan hermosamente sabrosos y exquisitos. Por muchos años vivimos como vecinos contiguos del Sr. Pedro y de su familia, hasta nuestro arribo migratorio a la Angelópolis, ahora moramos aquí en Puebla.


Entramos a las “Cemitas Ángeles” y todos nos saludamos con mucho gusto, de ese gusto verdadero… de ese que no se finge, sonrisas francas de placer por volver a ver a los amigos después de mucho tiempo, podría aseverar que a ellos también nuestra presencia los llenos de gozo pues sus rostros los denunciaban.

Después de mutuas reverencias, unas formales y otras no tanto, nos sentamos en las sillas rojas que tienen lacrados los respaldos de coca-cola, y nos apoyamos en la mesa de sábana roja metálica sostenida por patas tubulares y plegadizas. Ya cómodos y apoltronados nos dispusimos a ordenar las delicias que preparan la familia Pedro, la mamita mía pidió una cemita de milanesa por supuesto con quesillo, el hijo mío su consabida “sémola” como él le apoda, de pollo con jamón, sin jitomate y sin cebolla pues mi papacito en melindrosón con estos vegetales, llegó el momento de hacer mi petición y para no variar desde que conozco estos manjares, me dejé pedir una “cubana”, sonora y llena de jolgorio alimenticio, pues lleva consigo como se dice: jamón, milanesa, pollo deshebrado, quesillo, aguacate y otros ingredientes más… siempre pido que las cebollas y los jitomates así como los sabrosos chiles los pongan en el plato para que al momento de arremeter a mordidas estos maravillosos panes… no se despanzurren todas…

De las bebidas, pues lo normal, coca para la hija y para mí, y al papacito le dieron un boing de guayaba; entre risas de algazara por el trabajo de la tesis ya propiamente terminado, continuamos gozosos hasta que llegaron al unísono los alimentos, se hizo un silencio casi sepulcral en la mesa nuestra, sólo se podía escuchar ligeramente como mordíamos estas maravillosas hogazas … crunch, chrunch y bebíamos nuestras aguas de los popotes tan necesarios en estos lugares…sglub, sglub…, así continuamos hasta que dicho sea con la verdad, no nos satisficimos, sino prosaicamentemente expuesto nos hartamos… pues en honor la verdad y mencionado sea de paso, la cemitas del Sr. Pedro aparte de ser las más agraciadas y bellas del mundo conocido, son mayúsculas como sólo ellas pueden serlo, incluso hubo que pedir para llevar la parte de ellas que no pudimos comernos…

De esta manera continuamos nuestra cena acompañados por nosotros mismos que somos nuestra familia, entre suspiros de satisfacción y asombro por los sabores y los tamaños de estas exquisiteces… así que entre palabras, sonrisas y bromas, algunos comentarios de las reminiscencias de cuando morábamos ahí junto… de repente el Sr. Pedro se sentó en la mesa de enfrente en franca posición de conversador, y así fue, sin mayor preámbulo se arrancó a platicar y a preguntar sobre la vida de nosotros y a conversarnos de la de ellos, comenzó dirigiéndose a mí… licenciado, así suele llamarme. ¿Sí supo que operaron a mi esposa? No, con sorpresa contestamos al unísono mis hijos y yo, e hice mención que recordaba que hacía bastantes meses o casi un año, que en un día como ese había ido a cenar y noté que la señora Ángeles rengueaba en demasía de su pierna derecha, ella me dijo que estaba muy “mala” de su rodilla y que cabía una probabilidad muy elevada de que la intervinieran quirúrgicamente… - dijo el Sr. Pedro - Pues va a usted a ver licenciado… las dolencias de mi señora se hicieron cada vez más agudas, ya casi no podía caminar, se quejaba todo el tiempo, yacía postrada en la cama mucho rato, yo, ya estaba desesperado, - estás palabras las mencionó con un hilillo de voz color nácar y de lágrimas, - continuó -, pues como le decía, ya casi no caminaba, no quería comer, estaba muy triste y decaída, así que ni modo, otra vez fuimos a Ortopedia (Se refería al IMSS), llegamos una vez más le digo, porque ya habíamos ido antes e insistían en que tenían que operarla…

Nos atendieron ahí medio de mala gana, ya ve como es la cosa en el seguro, así que pedimos ficha y esperamos a que nos atendieran, después de un rato bastante prolongado, por fin pasamos con el especialista, el médico la vio, la auscultó y con voz de trueno dijo: falta hacer unos exámenes de laboratorio, y definitivamente hay que operarle la rodilla. El Sr. Pedro le preguntó… bueno doctor ¿Pero qué es lo que tiene mi esposa, qué le pasó? La respuesta del medicucho fue tangencial e hizo caso omiso del cuestionamiento, procedió a llenar unos formularios para los exámenes que mencionó antes, se los entregó en la mano y perentorio ordenó que se los hicieran, y que la asistente suya les haría saber la fecha para la próxima consulta. Pues ni modo licenciado me dijo el Sr. Pedro, agarré a mi vieja y nos fuimos p´al laboratorio a que nos dieran día para los análisis. Volvimos casi un mes después con los rigurosos dolores de mi señora que día a día se agravaban, y otra vez la misma historia con el quesque especialista: grosero y malmodiento nos exigió los exámenes, se los dimos, los leyó con más o menos detenimiento… ordenó que mi esposa se subiera a la camilla que tenía ahí para revisarla, - de veras licenciado – mi pobre vieja casi no se podía ni mover, y bueno, ahí como pudimos se puso sobre la cama esa y el tipo este otra vez le hizo otro reconocimiento, le tocaba la rótula, la espinilla y un poco arriba de la rodilla esto lo hacía con la yema de los dedos, muy suave porque mi señora no soportaba ni el más suave roce.

Este despiadado y torpe galeno de manera determinante dijo: Haber Sr. Pedro, mire, la situación es muy delicada tenemos que hacerle tres incisiones en la rodilla a la señora: una arriba, otra abajo y otra más en la parte externa de la misma, pero ese no es el problema, la dificultad consiste en que no le garantizo que el padecimiento se corrija completamente, y otra circunstancia todavía más embarazosa es que el riego de fallecimiento es del sesenta por ciento, dadas las características de esta cirugía en personas como su esposa. Cuando nos estaba diciendo esto, nosotros nos mirábamos con un indescriptible desasosiego además de que nos llenamos de miedo y de desesperanza.

Le pregunté a mi señora, ¿Cómo ves, qué hacemos? ¡Ha! Porque además tenía que firmar un documento en el que enterado estaba yo de los riesgos de la intervención y que a pesar de ellos asumía propiamente la condena, o sea, todo había de ser bajo mi responsabilidad, exonerando de cualquier resarcimiento al seguro y al loco médico. Mi señora contestó que sí, que aceptara… porque ya no aguantaba “tanto martirio” y prefería propiamente dicho, morir en el intento de sanar de sus afecciones. Además, de no aceptar la propuesta médica, también debía de firmar un documento que hiciera constar que no era responsabilidad de ellos cualquier circunstancia colateral al no practicarse la cirugía. Licenciado – dijo otra vez el Sr. Pedro – Como no tenía forzosamente que decidir en ese momento, cogí a mi vieja y nos venimos pa´la casa. Ya aquí con más tiempo para pensar, veríamos…

Estando sólo y reflexionando en esto que nos agobiaba a los dos, me dije a mí mismo, lleva a tu vieja a Acapulco a lo mejor el cambio de aires, el mar y los maravillosos atardeceres en la bahía más hermosa del mundo le ayudan a sentirse mejor, a comer con más ahínco y quizá su ánimo renazca. – Así que el Sr. Pedro con un rostro que sólo se refleja cuando existe el verdadero amor de amar, cargó con su vieja, con el amor de ambos y se marcharon al Pacífico mexicano – Licenciado, siguió diciendo el Sr. Pedro -, yo le insistía ¡Come vieja!, ponte contenta, mira qué bonito lugar, traté de llevarla a la playa… pero resultaba muy doloroso y angustiante, pues las dolencias no menguaban ni un tantito, así que dimos por terminada nuestra vacación y rapidito nos regresamos.

Fíjese Carlitos - se dirigió a mí así ahora el Sr. Pedro – que tengo una hermana que vive aquí también en Cholula, por ahí de San Matías Cocoyotla, ¿Si conoce verdad? Aseveró, y yo asentí con la cabeza dispuesta para responder a sus preguntas, bueno pues mi hermana un día me dice: ¡Claro que ella sabía de nuestra situación!, hermano ¿Quieres que tu mujer mejore? Ha, pero para esto licenciado, días antes yo le dije a mi vieja, ¿Sabes? Que no te operen y por mis pistolas fui al seguro y renuncié a la cirugía, es decir firmé para que no me operaran a mi señora. Entonces… le platicaba de mi hermana, que me decía si quería yo que mejorara mi esposa, pues claro le contesté, pero no sé qué hacer… la hermana mencionó, mira, aquí está el número del teléfono de este médico, llámale y dile que eres mi familia, yo ya le informé de esta situación…

Carlitos me dijo de nuevo el Sr. Pedro; le llamé al Dr. Y me dio una cita. Entonces entre los dolores de mi corazón y los de la rodilla de mi señora, sumadas las incomodidades del taxi en que viajamos hacia su consultorio, por fin llegamos. [Quiero acotar algo muy importante al margen de este relato, todo el tiempo el Sr. Pedro habló en primera persona, además mientras nos conversaba el desarrollo de los acontecimientos a los hijos y a mí, la Sra. Ángeles permaneció tras el mostrador del negocio, agazapada en la profusa y sumisa tradición machista que ella misma junto con su esposo profesan], ahora si continuamos. Estábamos ya con el traumatólogo y nos pasó su secretaria a una habitación de pruebas, llegó el médico, nos presentamos todos, y así sin más trámite le dijo a mi vieja: A ver señora camine sobre esta línea, había una raya fosforescente pintada en el suelo… miró con detenimiento científico el movimiento de mi esposa, la hizo volver sobre sus pasos, después con la seguridad que da el profesionalismo y la experiencia, espetó… Señora Ángeles usted no está mala de la rodilla… sino de la cadera, los dos nos quedamos atónitos con tal aseveración.

Licenciado me dijo el Sr. Pedro, cuando eso indicó el Dr. Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando, le insistí, Dr. Por favor, llevamos meses entre que la operan y no le operan de la rodilla, si no la dejé intervenirse fue porque me dijeron que se podía morir, ni siquiera hablaban del cincuenta por ciento de riesgo, sino del sesenta o quizá más…

Carlitos, Carlitos me decía el Sr. Pedro desesperado de recordar esos momentos del impasse y continuó, el nuevo médico con tono firme, amigable y generoso me dijo: Sr. Pedro le FELICITO de que no haya permitido que le hicieran esa operación a su señora. El hombre nos decía a mis hijos y a mí no sin un brillo de amoroso de acierto por haber protegido a su señora. Cuando este Sr. Pedro, persona sencilla sin muchos recursos lingüísticos o verbales decía todo esto, el tono de su voz era gris oscuro, de dolor y de pánico a perder a esa mujer que lo ha acompañado por treinta y cuatro años… las voces se le fracturaban y las lágrimas llorosas le escurrieron en las mejillas… apenas perceptibles.

El nuevo médico, le indicó que volviera al seguro pues de lo contrario la operación saldría muy, muy cara, cien mil pesos le aproximó el médico, el Sr. Pedro insistió un poco más sin embargo la conciencia de este doctor, lo convenció de asistir al seguro. (Así que la cirugía que le practicaron a la Sra. Ángeles fue en la cadera ello y se desarrolló en las instalaciones del IMSS, por supuesto no la hizo el execrable galeno sino otro y la misma dio maravillosos resultados)

Emocionado hasta las cachas nos dijo, - porque ya no sólo se dirigió a mí -, con el machismo más amoroso que recuerde mis años de vida, sin más preámbulos y si con un verdadero amor de amar; llamó con una suave voz de trueno color azul pastel a su vieja, como casi todos queremos llamar a nuestra mujer, a la verdadera, a la que se quedará hasta el fin de los tiempos de que cada quien… ¡Vieja ven!, ella se hallaba tras bambalinas y así como una veraz Diva apoteósica, vino hacía nosotros la hermosa señora Ángeles todavía con una ligera cojera, él nos instaba: mírenla, ¿Cómo la ven? No, si mi vieja ya es otra… sonreía nervioso, gozoso y agradecido con el Creador, no paraba de presumirnos algo que le miramos a través de su piel, por atrás de los cristalinos de sus ojos grises de la edad que por cierto ya se le vino encima…

Le miré y le escuché el machismo profuso de quien como yo, nació y creció él, en esta cultura, en esta mixtura religiosa pagano-judeo cristiana católica, lleno del amor que le manaba junto con el pánico de la posibilidad de que perdiera a su compañera de viaje.

Que el Dios verdadero bendiga a estos dos y a su amor… un verdadero amor de amar.


Por ahora es cuanto.


Carlos López Carmen

Diciembre de 2009 año de nuestro Señor

columnarebelde@hotmail.com

martes, 8 de diciembre de 2009

NIÑO BOMBERO




Bombero... bombero... quiero ser bombero,
dice una canción de Facundo o de Alberto,
no lo recuerdo, lo que sí recuerdo...
es al niñito aquel que no ha dejado de

querer ser bombero, boy scout, futbolista,
poeta, empresario, con sus bolsas de los pantalones
llenas de todo, pelotas, mapas, un charpe, canicas,
palos, piedras y un montón de sueños
de los que están llenas las bolsas de sus pantalones.

Llenarse de dulces, llenarse de nieves, llenarse de amor,
correr tras la pelota, esta disfrazada de monedas,
de mujeres, el niño y sus pantalones rotos
como los sueños, hechos jirones después de

una riña de niños bomberos... bomberos...
todos quieren ser bomberos y quieren dejar de ser niños,
sólo para cambiar el traje de bombero,
por uno de lino fino, gris como el acero, que diga:

el niño bombero es el capitán de los niños bomberos,
es el mejor, es el jefe... el gran jefe bombero...
entonces los trajes de lino fino de jefe bombero...
pesan como queman las llamas del incendio de adentro...
De la hoguera intrínseca de las ganas del éxito,
de las ganas del triunfo, de las ganas de la conquista,
y el niño bombero, no aguantó la pesadumbre,
no aguanto el dolor, no aguanto el sinsabor...

Y recuerda... bombero... bombero...
sólo quiero ser bombero...
y recuerda... bombero... bombero...
sólo quiero ser bombero...

Carlos López Carmen

6 de octubre de 2003
6:15 PM.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA MUERTE DEL SUPERMAN



Por Mateo Aguilar Mastretta

Una etapa de seis meses, allá por el año dos mil, la dediqué por completo al consumo del líquido ámbar al que dieron belén los elamitas, sumerios y egipcios hace más de cinco mil años. Cerveza fue lo que tomé compulsivamente por tres razones. La primera es que beber era parte de la rutina social del pueblo inglés donde estaba viviendo, la segunda es porque me encantó tomar cerveza y la tercera es que se convirtió en un reto. Bebí trescientos sesenta litros de cerveza en un lapso de cinco meses, es decir dos litros diarios. Lo digo con cierto orgullo ya que me parece un logro; después de todo beber es una de las tantas maneras en que los hombres medimos nuestras capacidades. Ya no existen los duelos, las peleas terminan en la cárcel, la moral no nos permite hacer cierta medición, pero nos queda el trago y si acaso el ámbito profesional. Sentimos admiración por otros machos de la especie que son buenos deportistas, conquistan muchas mujeres, ganan mucho dinero o beben alcohol como leche materna.


En ese momento no tenía trabajo, ni era bueno para el fútbol y perdí la cuenta de cuántas mujeres me rechazaron en ese viaje. Por lo tanto tomé y tomé y tomé, todo lo que pude. Podría decirse que estuve borracho medio año y debo mencionar que lo disfruté enormemente.

Cuando regresé a mi tierra me sentía invencible, volvía de un entrenamiento alcohólico completo, de varias noches de excesos y mucha diversión.

Al llegar me integré a mi viejo grupo de amigos y a sus actividades, que consistían en ir los fines de semana a distintos bares a platicar y beber copiosamente. Con la confianza que me daban mis recientes experiencias me lancé de frente a beber todo lo que se atravesara; ir a todas las fiestas, pedir cantidades masivas de cerveza y tratar de emborrachar a los involucrados en el evento del día, sintiéndome superior en edad, beber y gobierno. Aquí nació en mí el síndrome del Supermán, una enfermedad particular que genera una sensación de invulnerabilidad ante el alcohol y otros vicios. Esta aflicción psicológica proviene de una mezcla de juventud, ignorancia, confianza y algunas borracheras fortuitas en las cuales no sufrimos ninguna consecuencia por beber sin control alguno. Sentimos dominar el alcohol.

Sólo tengo que recordar a un amigo que se despertó una mañana en una casa en Valle de Bravo y tuvo la peregrina idea de beber un caballito de tequila cada media hora. Comenzó su experimento a las once de la mañana y a las seis de la tarde llevaba ya catorce shots; dado que se sentía bien, incrementó la dosis a todos los que pudiera beber sin caerse. Para las doce de la noche el número de caballos superó los treinta. Terminó tirado en la calle, semiinconsciente, pero por suerte ileso. Lo encontramos, recogimos y llevamos a su casa. Nunca ha intentado repetir la hazaña. Parte de su Supermán murió ese día.

En mi caso, la arrogancia alcanzó niveles más altos y pagué un precio grande aunque menor de lo que pudo ser. Siguiendo mi rutina y mi ego, una noche cualquiera, en un bar sin distinción, me senté con Juan Pablo Abud “El Capu”, un viejo amigo, a beber unas copas. Pedí una jarra de cerveza y me decidí a presumir mi habilidad con la cebada. Tomamos una y después dos y tres y cuatro y finalmente cinco. Diez litros de cerveza en cuatro horas. Salimos cojeando del lugar, pero yo un poco más que El Capu. Más borracho, alegre, confiado y presumido.

El Capu estaba bastante tomado, así que mi Supermán decidió seguirlo a su casa. Discutieron afuera del bar por unos minutos y finalmente la necedad del hombre de acero prevaleció. Antes de subirse a los coches, El Capu mencionó que tenía hambre y Supermán de inmediato sugirió que fueran a cenar.

--Ya estás muy pedo, mejor vete a tu casa, yo ceno rápido y me voy a dormir—dijo El Capu.

-- No, qué pedo voy a estar, tú estás pedo, así que súbete a tu coche y ahí te voy siguiendo—contestó Supermán.

Llegaron a los tacos y El Capu le pidió a Supermán que comiera algo, pero Supermán se negó. Él estaba perfecto. Unas cuantas cervezas no le iban a hacer nada. Vio al Capu engullir un par de costras, delicatesen de la vida nocturna en la ciudad, aguantándose el antojo y el hambre, demostrando sus poderes de control sobre su cuerpo. Se tambaleaba un poco pero era por cansancio más que nada. Acabó la cena y se dispusieron a irse, no sin antes tener otra discusión. Supermán alegaba que El Capu también requería escolta para llegar a su casa y en otro acto de arrogancia lo asedió con persistencia etílica hasta dejarlo sin opción. Llegaron a la casa del Capu y Supermán se bajó de su coche para despedirse y declarar su misión cumplida. Ya estaban en zona segura, en casa, sin muertos ni heridos, otro triunfo para el hombre que ingiere altas cantidades de cerveza de un solo salto.

--Nos vemos, viejo—dijo Supermán.

--No mames, ¿dónde vas?—respondió El Capu --Estás bien pedo y no cenaste. Quédate a jetear y mañana te vas temprano si quieres— pidió.

--Todo tranquilo, hermano. Supermán está bien y quiere dormir en su cama y levantarse a desayunar con su familia. No pasa nada, ya di catorce vueltas y todo bien, una más no me cuesta trabajo. Te marco cuando llegue—dijo Supermán mientras se subía a su fiel jetta.

Abrió los ojos. Una pared fue lo único que vio. Logró dar un volantazo, que probablemente lo salvó de incrustarse en la pared por completo.

Supermán chocó y de pronto yo estaba dando vueltas aferrado al volante, viendo en cámara lenta lo que de seguro duró tres segundos. Todo era una mezcla de sensaciones aturdidas por el alcohol y la adrenalina; imágenes borrosas, el ruido que hace el metal al ser comprimido, la voz de Mijares que salía del estéreo, mi respiración contenida en un esfuerzo por aplicar toda mi fuerza a sujetar el volante y mantener la cabeza firme contra la cabecera. Finalmente el coche se detuvo en la mitad de la carretera federal a Toluca, unos trescientos metros antes del entronque con Reforma y Constituyentes. Las tres de la mañana era buena hora para chocar en la única parte de seis carriles de una carretera que en su mayor parte consta de dos. Respiré profundo y me quedé unos segundos inmóvil recorriendo mi cuerpo con la mente registrando dolores. Nada: sano y salvo.

Un policía se acercó a pie a la ruina de automóvil esperando encontrar a una persona herida. Me miró incrédulo. Bajé la ventana.

--¿Está usted bien, joven? Estuvo horrible— declaró el policía.

--Si, contesté, estuvo horrible, pero creo que estoy bien—respondí.

--¿Seguro que está bien? A ver bájese—solicitó.Me bajé del coche, me paré derecho, sentí dolor en la espalda pero nada grave, di unos pasos y entonces resentí mi tobillo derecho.

--Me duele el pie pero creo que nada mas—dije perplejo.--Qué suerte tiene, joven—respondió e hizo un ademán para que nos quitáramos de la calle.Me escoltó hasta la patrulla y dijo:

--Pues sí se siente bien, súbase aquí—dijo cortésmente

--Está usted arrestado. ¿Cuál es el numero de su casa?—preguntó.

Mis padres llegaron media hora después y aunque no los dejaron verme les aseguraron que estaba yo bien, pero que si no soltaban una lana, iría a parar a los separos por daños a la nación: un gran agujero en la barda de cemento que contenía el cerro que da paso a la vialidad.Pagaron alrededor de trece mil pesos para que me dejaran ir. Me subí al coche de mi padre y rompí en llanto. No me dolía nada, pero la vergüenza y la culpa resultaron heridas profundas y duraderas. Aún hoy, siete años después las siento.

Me dormí en la plancha de metal de la máquina que hizo un scan de mi cuerpo y reveló que lo único roto era mi espíritu y amor propio.

Murió mi Supermán, lo mataron una siesta alcohólica y un muro de cemento. Estuve humilde un mes y fracción, fui a fiestas y reuniones suprimiendo el alcohol al recordar la vergüenza de esa noche. El tiempo fue curando mis heridas y lentamente me llamó el atractivo de una cerveza fría en un día de calor o una cuba de Bacardi blanco con mucho hielo quemado con limón en una noche fría del DF. Una noche empecé a beber de nuevo, sin mayor preocupación. Fue en un antro cualquiera con los amigos de siempre. Tomé dos o tres y comencé a sentir ese placer líquido que facilita la sonrisa y despierta el deseo carnal hacia completas desconocidas que pasan en sus vestidos cortos de fiesta. Vi a mí alrededor gente bebiendo y disfrutando el presente. Estoy seguro de que algunos supermanes salieron de esa fiesta. Yo me serví dos cubas más y me fui temprano a dormir. Mi Supermán no regresó esa noche. Lo veo de vez en cuando.

Mi abuelo me dijo muchas veces que el alcohol era como el amor: sin importar cuánto sepas o lo practiques, eventualmente se te pasa la mano y entonces sí ya te chingaste. Claro que, en esos casos, es más seguro ir al volante enamorado que borracho.

jueves, 19 de noviembre de 2009

DOÑA BLANCA ESTA ENCERRADA EN PILARES DE ORO Y PLATA


Iba a decir pareciera, pero no; es una realidad que nuestros gobernantes siendo presa de su ignorancia y de su nada objetiva manera de vislumbrar la Revolución Mexicana y el objetivo de la misma, concepto que presumiblemente enarbolan SÓLO en el nombre de su nefando partido político (PRI).

Digo esto por muchas situaciones que vivimos día a día, sé claro que no todo se debe a los gobernantes, los civiles que moramos en este maravilloso valle que hoy es Puebla de los Ángeles; y prefiero llamarle de los Ángeles que de Zaragoza, porque huelga decir que en ese impasse guerrero del 5 de mayo, el tristemente célebre Porfirio Díaz fue mucho más importante que este héroe de antiparras… quizá las tuvo empañadas en muchas ocasiones.

Volviendo sobre mis letras, quiero comentar estos pensamientos: todos los días y de manera casi indefectible transito por esta “magnánima” obra de la arquitectura urbanística local, que es el Boulevard Vía Atlixcayotl, (seguimos usando este afrancesamiento por que al parecer nos da más caché, otro afrancesamiento para no desentonar, herencia de nuestro deslustrado dictador) y bueno, utilizando este frase: “Que lo bueno es enemigo de mejor”, ¡Caramba! Cuanto deja que desear este boulevard desde su implaneada planeación (la redundancia es adrede) hasta su desarrollo, pasan los días, los meses, y ya casi los años, y cuando no están remozando un hoyo porque se olvidaron de poner una atarjea o un registro de equis cosa… están pintando, por cierto de manera chueca, las rayas que orientan a los despistados automovilistas, o están poniendo unos detectores de velocidad que sabrá Dios que función habrán de tener (función real, esta es otra redundancia a propósito) a eso me refiero.

Hice punto y aparte, para hacer mención de esto que podríamos decir que es la estela vertebral de esta Columna Rebelde, observemos que todo lo hecho en la Vía Atlixcayotl tiene como firme objetivo el buen paso y la circulación vehicular, ¿Correcto?, ajá ¿Y los peatones? ¿Qué hay de los miles o mejor dicho cientos de miles de personas que no tienen en su haber un auto? Todas esas personas que por una razón u otra tienen sus fuentes de trabajo en esta avenida como propiamente debería ser llamada, ¿Qué hay con ellas? La respuesta muy mexicana sería: ¡Pues que se chinguen! Dado que los gobernantes, grandes empresarios y habitantes de la nata social… por supuesto poseen uno o inclusive varios autos.

Esta rampante inconsciencia claro está no es nueva, sin embargo, cuando veo en esta maravillosa avenida las inconsistencias para los peatones, para aquellos poblanos que también son mexicanos y que no tienen apellidos rimbombantes, ni prosapias allende las fronteras y definitivamente son pobres en lo económico; ¡Me llena de rabia!, que personas como el presidente municipal, el gobernador y “todas las camarillas” de ambos, no sean capaces de mirar las verdaderas necesidades de la población, de los votantes, de los que los pusieron es esos puestos de supuesta elección popular, porque todos sabemos de los tejes y manejes de estos personajes para poder hallarse en dichos tronos casi clericales, así que, si sólo dos o tres personas de cada diez poseen un auto en nuestra patria, ¿Para qué “chingao” tanto dinero invertido en ellos? Y nada en pasos seguros para los que caminan o muy pocos, ¿Qué tal que a ninguno de los asesores de nuestros dirigentes políticos, ni a ellos mismos se les ocurrió una ciclo pista por ejemplo, ¡claro! considerando que tener una bici que es un poco más económico que disponer de un Hummer, o de un Jaguar, ok, ok… bueno no exageraremos, o de cualquier auto medianamente nuevo? Entonces me quedo como se dice de manera coloquial: con el ojo cuadrado, cuando observo todos estos detalles.

Todas estas personas que por cierto también algunos son mexicanos, claro con alguna ascendencia occidental o de medio oriente y que moran en la Vista Country Club (nombres americanizados siguen haciendo víctimas a los mexicanos del arcaico malinchismo), o en Lomas de Angelópolis y todos aquellos fraccionamientos absolutamente agringados y de superlativos precios en los costos del metro cuadrado construido o no, tienen necesidades varias y entre ellas las de personal doméstico, o dicho de manera propia, pero que poco nos gusta usar, “sirvientas y mozos”. Estos sencillos trabajadores por ejemplo, como los transportes urbanos jamás y bajo ninguna circunstancia podrían contaminar con su presencia el exclusivo paisajismo diseñado por grandes arquitectos de nombres franceses o gringos, tienen que caminar quizá entre 30 o 40 minutos desde la mentada Atlixcayotl hasta las fastuosas residencias de quienes ha sido beneficiados por esta nuestra nueva Revolución Mexicana; porque sólo como aportación cultural e histórica la primera fue aquella guerra revolucionaria que tuvo como objeto independizarnos de la Madre Patria, así, otra vez los menos beneficiados por los gobiernos entrantes y salientes son y al parecer serán los pobres; y los ricos además poderosos aun siendo los menos… seguirán floreciendo objeto de los beneficios municipales y estatales.

¿Qué tal esta locura de querer hacer un segundo piso en el Boulevard Atlixco? ¡Por piedad que alguien le ayude a Doña Blanca que está encerrada en pilares de oro y plata! Y que seguramente por ello sus hermosos ojos color de miel no son capaces de vislumbrar que lo que se necesita es un transporte urbano de calidad, con educación de parte de los operarios y sacar de circulación a esos cafres y vándalos totalmente fuera de normas, pero claro “mochados”, como se dice en el argot citadino con los “transitos” como son conocidos los peones de las patrullas esas de POLICÍA-TRÁNSITO, esos señores que te hablan por el altavoz y te dicen hey, hey usté el del coche guinda… orillese a la orilla… pusss que no oye… chin… que se orille.

Entonces retomando el hilo de este texto, si hay más transeúntes y peatones que automovilistas, ¿Qué esperan estas personas planeadoras de las mejoras para el pueblo, para beneficiar a las mayorías? Seguramente cada uno de nosotros tendremos nuestra propia respuesta, deseo que estos comentario aunque abrasivos… sirvan de algo.
Por ahora es cuanto compañeros…

Carlos López Carmen


15 de noviembre de 2009
8.06 PM

domingo, 15 de noviembre de 2009

LECTURA EN LA CASA DEL ESCRITOR...



Ayer asistí a leer un texto de mi autoría dicho esto de manera ufana, que lleva por nombre “ASÍ FUE…ASÍ SE FUE MURIENDO” esto ocurrió en la casa del escritor, en el marco de onceavo Festival Cultural de Puebla en la rama literaria por supuesto, me invitó Gerardo Oviedo, maestro y amigo, además escritor consumado, responsable de esta parte del festejo.

Concurrí a este maravilloso sitio custodiado por las dos mujeres más importantes y bellas de mi vida, hubo otra pero precisamente sobre ella escribí el relato que en ese lugar leí, y lo garrapateé por que se murió, justo por ello… porque dejó su lugar para que aprendiera a vivir sin ella, como ella misma lo hubiera deseado, lo sé porque fuimos la misma sangre, la misma vida, cuando menos los nueve meses que me gestó y los cinco kilos que le pesé.

Annie Marcela López Bonilla, el dieciocho de diciembre de este año, habrá de presentar su examen profesional para obtener la licencia que la acredite como Arquitecto por la Universidad de la Américas, mismo liceo en que la mujer que amo y yo cursamos nuestra educación universitaria, Annie es la hija mía, la mejor que pude haber tenido, misma que el Padre me hizo favor de enviarme para compartir esta relación filial de padre y retoño.


Julieta Pérez Safady: hermosa mujer, culta en extremo y depositaria de los amores otoñales míos (como dicen los poetas). Ella: madre, profesional, empresaria y lectora voraz como pocos en el mundo, también me hizo la bondad de guarecerme con su fausta compañía en esta experiencia nueva y atemorizante. Julieta, también motivo de muchas letras que se le desparramaron a mi corazón e incluso algunas, dicho de manera arrogante se hicieron quizá poesía…

Bueno, pues llegó el momento de compartir el gusto por las letras escritas y leídas, maravilloso instante de conjunción entre estos dos quehaceres intelectuales, estando en la mesa de honor y en compañía de cinco damas y otros dos caballeros “escritores” como maravillosamente nos llamaron, dieron comienzo las lecturas, no sería honesto si no mencionara que los temores y los nervios me estaban invadiendo, sin embargo al paso de los minutos los espasmos del susto menguaron, y así cuando llegó mi turno pude leer de manera suave, las letras que le escribí a aquella mujer muerta a la vida y viva en mi corazón…


Me llevé conmigo y con mis mujeres un exacerbado sentimiento de hacer bien las cosas y estas hechas con amor, sin el más mínimo tinte de interés económico o ulterior, sólo por el placer de la literatura… he escrito algunos cuentos, quizá muchas poesías y relatos como este sobre mi madre y su etapa final en la vida… en esta vida.
Sólo me resta decir que esta mínima intervención en este Festejo Cultural me ha dejado un dulce sabor y que mientras siga siendo invitado a actividades como esta, sin duda ahí estaré.

Al cumplir con todas las lecturas programadas de los cuentos o relatos… un hombre mayor poseedor de unas barbas blancas y una sapiencia propia de los caballeros como él, pues a leguas se le respiraba la cultura y las letras le rebozaban en sus palabras, nos felicitó por nuestros humildes esfuerzos y concursos literarios, nos conminó a continuar plasmando nuestras fantasías, nuestras angustias y nuestras catarsis, para que otros las lean o las escuchen; a este venerable maestro lo llamaron “Papá Oviedo” e incluso lo vitorearon con una porra como coloquialmente los hacemos los mexicanos… Pues Papá Oviedo nos platicó una anécdota, en la que hace algunos ayeres fue convocado a una rueda de prensa por un presidente de nuestra patria, que huelga decir que no era una persona honorable por eso omito el nombre de ese ente, y que pues este santo varón les decía que iba a dar comienzo un festival literario, Papá Oviedo y sus colegas se sorprendieron, y ante la expectación de los periodistas, anunció este personaje que vendría enormes literatos de allende las fronteras, pues como es sabido el malinchismo es rampante entre los más ignorantes e incultos como es el caso de la clase política, así dicho esto, el Maestro Oviedo – dijo – Hoy hemos estado en este recinto leyendo y escuchando LITERATURA, misma que ha sido hecha en Puebla y por hoy no necesitamos a otros que nos vengan a mostrar sus trabajos… incluso también hizo mención de lo siguiente: Quizá de esta mesa y nos señaló salga la próxima Rosario Castellanos ¿Por qué no? Y con esto concluyó… sus palabras fueron muy gratificantes.

Finalmente sugiero de manera suave a los poblanos y a los que no lo somos pero vivimos en este maravilloso valle… asistamos a los múltiples eventos formativos e ilustrativos que se ofrecen en los diversos recintos culturales, tales como: La Casa de la Cultura, La Casa del Escritor, y todos los diversos museos que existen en esta bella Angelópolis…


Por ahora es cuanto compañeros…


Carlos López Carmen

columnarebelde@hotmail.com

jueves, 12 de noviembre de 2009

Discos, discos y… más discos




Por Arturo Olvera López

En esta ocasión, comparto con ustedes información acerca de la nueva generación de discos ópticos denominados “Blu-ray Disc”, además de una breve descripción cronológica de los discos de almacenamiento de información.
Desde hace un par de décadas comenzó a ser notoria la aparición y utilidad de las computadoras personales (abreviadas comúnmente como PC’s); como consecuencia de ello, ha existido la necesidad de almacenar la información del usuario en sus distintos formatos: video, voz, datos, etc. Para tal fin existen dispositivos o medios portátiles de almacenamiento (comúnmente los discos), de los cuales algunos hemos sido testigos de su evolución.
En las siguientes líneas se presenta una breve descripción de los distintos discos para respaldo de la información del usuario. Debido a que la unidad de almacenamiento es el “byte”, la capacidad de los discos se expresa utilizando esta unidad y un respectivo prefijo. Los prefijos más usuales y sus equivalencias son las siguientes:

1Kilobyte = 1Kb = 1024 bytes (un millar de bytes).
1Megabyte = 1Mb = 1024 Kbytes (un millón de bytes).
1Gigabyte = 1Gb = 1024 Mbytes (mil millones de bytes).

En orden de aparición, los dispositivos portátiles estándar de almacenamiento utilizados durante distintas décadas han sido:

-Disco magnético de 8 pulgadas.
Este disco se comercializa en la década de 1970. Sus dimensiones físicas eran de aproximadamente 20 centímetros de diámetro. La capacidad de almacenamiento de este disco era de 256Kbytes, es decir, en este disco en términos de los formatos de archivo en la actualidad, solamente era posible almacenar una cuarta parte de un archivo en formato MP3 de calidad media.

-Disco magnético de 5.25 pulgadas.
A finales de la década de 1970 surge este disco de 13 centímetros de diámetro (de menor tamaño que los de 8 pulgadas) y cuya capacidad de almacenamiento era de 360Kb, es decir, proporcionaba 100Kb más de almacenamiento con respecto a los discos de 8 pulgadas.

-Disco magnético de 3.5 pulgadas.
Este disco aparece en la etapa final de la década de 1980, con dimensiones de casi 9 centímetros de diámetro. Este disco ofreció una mayor capacidad de almacenamiento, la cual era de 1.44Mb, En este disco, podría haberse almacenado un solo archivo MP3.
Una característica particular de este medio de almacenamiento fue su sensibilidad a fallas ante el menor mal trato del usuario a pesar de que la cubierta de este disco era de plástico rígido (a diferencia de los discos de 8 y 5.25 pulgadas, que era de plástico flexible).
Para algunos de los lectores (incluyendo a este servidor) no es trivial olvidar las infames situaciones vividas con estos discos, pues solo era necesario un ligero golpe, caída o movimiento brusco para que este disco se averiara, produciéndose una fatal pérdida de la información almacenada en el dañado disco.




-Disco CD (Compact Disc)
El CD se popularizó en la década de 1990. Este disco marca la pauta evolutiva de los discos magnéticos. El CD es un dispositivo óptico de almacenamiento debido a que, las operaciones de lectura/escritura se basan en un haz de luz emitido por un rayo láser. Las dimensiones de este disco son 12cm de diámetro y su capacidad de almacenamiento es de 750Mbytes, es decir, puede almacenar unos 500 archivos MP3.

-Disco DVD (Digital Versatile Disc ó Digital Video Disc)
A mediados de la década de 1990 se comercializa un disco con mayor capacidad de almacenamiento que el CD e iguales dimensiones (12cm. de diámetro); este disco es el DVD, cuya aparición inicial fue orientada al video de alta calidad pero posteriormente para el almacenamiento de datos en general. En él se almacenan hasta 4.7Gbytes de información (aproximadamente 3000 archivos MP3), es decir, seis veces la capacidad de un CD. Esta superioridad en capacidad con respecto al CD se debe a que el DVD utiliza un láser con menor longitud de onda, por lo que se puede escribir una mayor cantidad de información en la misma superficie que un CD. En particular, el DVD emplea un láser rojo cuya longitud de onda (longitud de las ondas de luz emitidas) es de 650 nanómetros (el nanómetro es la millonésima parte de un metro) mientras que el CD utiliza un láser rojo con longitud de onda de 780 nanómetros.


-Disco Blu-ray (Blu-ray Disc)
Este disco es la reciente evolución de los medios de almacenamiento óptico. Físicamente, el Blu-ray Disc (BD) es de iguales dimensiones que el CD y DVD, permite almacenar 25Gbytes (aproximadamente 15000 archivos MP3), es decir presenta 5 veces mayor capacidad para alojar información con respecto al DVD. La tecnología de lectura/escritura BD permite almacenar más información que el DVD, la razón de este hecho es que el BD utiliza un láser azul con menor longitud de onda (405 nanómetros).
El término “Blu-ray Disc” fue establecido por el color del láser utilizado en esta tecnología: Blue (Azul), ray (Rayo) y Disc (Disco). La letra “e” fue omitida debido a que por reglas de las patentes, no se permite registrar nombres con términos comunes. De igual manera, el término “Disc” parece un error ortográfico, pues el sustantivo en ingles es “Disk” pero la letra “k” fue intencionalmente sustituida por “c”. [www.blu-ray.com].
Es por esta nueva era de discos ópticos que hemos visto o escuchado durante los últimos meses en las tiendas de electrónica el término “Blu-ray Disc”, principalmente en computadoras y dispositivos para la reproducción de video. Esto significa que cualquier dispositivo con la leyenda “Blu-ray Disc“ ó “BD” cuenta con un rayo láser capaz de leer la información contenida en discos BD, siendo esta la única diferencia con los reproductores estándar DVD.
El beneficio obtenido con este tipo de discos es principalmente la notable supremacía en capacidad de almacenamiento con respectó a los demás tipos de discos ópticos, lo cual se traduce en mejores calidades multimedia (audio, video, juegos) para el usuario.

Espero que estas líneas sean de utilidad, principalmente para que como consumidores comprendamos el término “Blu-ray” sin confiarnos netamente de las convincentes labores de venta en las tiendas de aparatos electrónicos.

Nos leemos en la próxima…

@rturo.

aolveral@hotmail.com

miércoles, 11 de noviembre de 2009

ENTREVISTA-CONVERSACIÓN Y RECONOCIMIENTO A OSCAR LÓPEZ HERNÁNDEZ POR EL DÉCIMO ANIVERSARIO DE SU RADIO REVISTA CULTURAL "MOVIMIENTO PERPETUO"



Segunda parte



Entonces esto es en tiempos de Kant y todas las artes en esas épocas eran sumamente visuales: la pintura, la arquitectura y la escultura, todavía predominaba el concepto de lo bello, a partir del siglo XX comienza a introducirse al mundo de las artes el concepto de lo feo, de lo grotesco además de que lo visual comienza a ser desplazado un tanto, con lo cual no quiero decir que haya muerto: la pintura, la escultura y se van a seguir haciendo. Sólo que ahora tú puedes llegar a un museo ver una caja de zapatos y te la pueden presentar como una obra de arte, como es el caso de la pieza de Gabriel Orozco, ¿Dónde está ahí lo bello? Obviamente si uno quiere hacer la lectura de que eso es bello, no vamos a encontrar nada bello ahí, por que el punto para la caja de zapatos de Orozco, es que te provoque algo a nivel de reflexión y no en el horizonte visual.

El impacto no es visual, si ves la “Meninas” de Velazquez o al Bosco con su famoso tríptico “El jardín de las Delicias”, te va a producir muchísimas emociones y ahí dependes directamente de lo visual, el arte nunca ha dejado de ser conceptual desde sus mismos orígenes lo es. El Jardín de las Delicias tú lo puedes gozar más en la medida en que tienes información de lo que sucede el tríptico del Bosco, ¿Hay que leer de las diversas interpretaciones? Si claro, además el arte tiene su propio lenguaje.

En esto de los lenguajes contemporáneos vemos por ejemplo a Gabriel Orozco también tiene un auto desarmado, lo que hace es desconstruirlo, lo pende de unos hilos y ahí lo mantiene desarmado, así hay varios artistas contemporáneos que tienen autos así, aquí el asunto es para que se valide una pieza como arte en este momento, en este instante de la historia del planeta, tiene que ver con varias cosas, entre otras lo que priva ahora conceptualmente hablando, personificado por los curadores o por los críticos de arte que son quienes validan o los museos y galerías que invitan a tal o cual artista, eso es lo que valida el mundo del arte hoy. Así que entonces un coche de los primeros construidos por el señor Ford, hay un artista que dice esta es una pieza de arte, pero en lugar de presentarlo tal cual le voy a quitar la tapa que oculta el motor, lo que resulta es que uno siempre ha visto esos coches pero jamás te has puesto a pensar si no eres mecánico o te interesa este tema ¿Cómo es el funcionamiento?, Entonces el artista dice, voy hacer que el público que venga a la galería se fije en el funcionamiento, ya hay una intencionalidad ahí y en ese momento se convierte en obra de arte.

No es accidental y tampoco es puramente artesanal. ¿Artesanal en que sentido? En que las cuestiones que se construyen y no solamente los arcos sino…, una cuchara desde los fenicios, tiene una utilidad. ¿Es la intencionalidad? Esa es una intencionalidad pero para un asunto que satisface una necesidad: la de comer o la de transportarse en el caso del auto. Cuando la intencionalidad va más allá de solamente comer o sólo transportarse, sino de fijarse de un proceso a través del cual tú puedes leer muchas cosas, cuando hay un fin estético; que insisto no necesariamente es bello ahí es donde se puede producir el arte.

Por ejemplo el arte cinético en los años 60´s, eran como muchas maquinitas y uno de los representantes más importantes de ese movimiento es Julio Le Parc, argentino y en México sin lugar a dudas otro portavoz de este arte en su momento latinoamericano por cierto es Federico Silva: mexicano, escultor, a él debemos la idea del espacio escultórico de la UNAM, también en el 68´ la famosa avenida en México DF., que tiene esculturas de distintos artistas fue de él esa idea, la ruta de la amistad se llamó esto es atrás de la villa olímpica, actualmente vive el Tlaxcala y sigue chambeando, pero en su momento él fue uno de los representantes importantes del arte cinético.

Aquí me da pié para otro asunto, quiero decirte que yo no soy teórico toda mi formación en este plan es por el gusto, soy autodidacta. Yo digo que tengo un trabajo privilegiado en la radio, porque me lo han hecho mis aficiones estudié Historia en la BUAP no terminé, estudié lingüística y Literatura tampoco terminé, hice completo el diplomado en Coyoacán de la Sociedad de Escritores de México (SOGEM), hago cursos todo el tiempo, me considero un eterno estudiante, todo el tiempo estoy estudiando cursos de Filosofía y Sociología de la música, acabo de tomar un taller de Performance con Gómez Peña en Barroquísimo.

Considerando el arte de Aziza, uno no puede ser complaciente y en cuestión de gustos ahí no hay discusión, a mí me pueden gustar mucho las “Meninas” y por eso a cada rato las estoy mencionando. Y a otro no, no tiene por que gustarle. Tú ves El ángel custodio de Sebastián aquí en el boulevard 5 de mayo, ¿El ángel custodio es el amarillo? No te puede gustar, ahí ya no hay discusión. Te gusta o no te gusta; me gusta o no me gusta. Para discutir sobre una obra de arte, de su calidad estética, hay que ver como la biología, y que no es mera diversión y que no es puro entretenimiento, eso es una confusión en la entramos muchas veces, y por eso siempre insisto que en el la escuela no nos enseñan con corrección, se van por el camino fácil, “Si no es bello no es arte”, si esta bien hecho, si no está bien reproducido no es arte, o si no está sancionado por la historia como Picasso o como Miró no es arte.

¿Oscar, como ocurre este fenómeno de que por ejemplo Van Gogh no vende un solo cuadro cuando esté vivo y hoy sus obras de las más caras del mundo?

Mira aquí entramos a otro aspecto, sin bien los chamanes, brujos y demás, cumplían con una función espiritual, social, económica con los primeros rituales, después con el crecimiento de las sociedades y aún con esto en este tiempo no se vendía.

No estoy seguro, pero quizá hasta la época de los reyes, hasta los tiempos en que la iglesia comienza ha convertirse en institución, es cuando se crea esta figura tan famosa de los mecenas y entonces empiezan a trabajar los artistas por encargo y de ello viven los maestros y virtuosos del arte. Incluso Miguel Ángel él pintaba por encargo, Rembrandt ni se diga, Da Vinci también por supuesto. Bueno todo esto tiene que ver con el mercado del arte y de esta manera vivían los artistas y además eran talleres, claro, firmaba Da Vinci sin embargo era un taller, un estudio, es decir un joven pintor un joven pintor se aproximaba a un maestro y a partir de cómo le aprendía es como iba evolucionando y así se iba haciendo de un nombre, existieron muchos pintores anónimos y que estuvieron en esos talleres y tenían tanta o más calidad que el que firmaba. Entonces ¿Esto que tiene que ver? Con dos cosas: el mercado del arte, es decir quien compra, para que y que función va a tener lo que compra; y el otro, quién valida y quien dice que es arte, entonces en ese momento quien validaba y quien decía eran los curas, los sacerdotes. ¿Por eso se llaman curadores hoy? No, curador es una palabra italiana que viene de cuidar. La función de los curadores en ese tiempo era transportar la obra a una exposición distinta y cuidar que no se deteriorara, el tipo con un conocimiento no sólo de historia del arte sino de técnicas, así que cuando llegaba una pieza y en el traslado se había maltrecho el sabía como darle “su manita de gato” a la restaurada, pues le metía mano también, esa era la función del curador. El concepto de curador ya es completamente distinto, pero ese es el origen.

Te decía, entonces ¿Quién valida el arte? Ahora los curadores y los críticos de arte; ahora si los museos y las galerías de arte y en ese tiempo no era así, además el público no asistía a una exposición como vamos ahora u hoy día, también cumplía otra función espiritual, social o ideológica, por ejemplo las figuras religiosas que fueron encargadas a pintores en la Nueva España o sea lo que hoy es México y Latinoamérica, tu sabes muy bien que mucha pintura religiosa en Europa no tiene el tremendismo ni lo estridente, ni lo catastrófico que muchas veces vemos en la pintura religiosa de aquí. Aquí uno ve unos cristos verdaderamente: sangrantes, dolientes y horribles, claro que cumplían una función ideológica, y tú te dirás ¿Qué tiene que ver con estos? Los que encargaban estas piezas le veían una utilidad ideológica que era la de causar temor, y también de causar compasión para reclutar a los indígenas a su religión. Ahí vemos que tiene otra función social.

Ahora que llegamos a tiempos modernos, donde al parecer se independizan estas áreas, ya no cumplen solamente una función ideológica y religiosa, sino que ahora ya hay un mercado del arte, donde ya existen galerías y museos que hablan en especifico de arte ya no están sólo en la iglesias, insistiendo un poco ¿Cómo es que hoy un Van Gogh tiene un valor de millones de dólares? Aquí ya entramos en otra fase de las dos cosas que te decía, de la valorización del arte en el sentido de que: esto si es arte y esto no lo es. ¿Por qué en su momento Vincent Van Gogh no vende un solo cuadro y Theo su hermano es el que lo financia? Porque los sancionadores en ese momento de lo que era el arte, a la manera en que estaba pintando Van Gogh no cabía en su concepto.

Es importante observar el asunto del gusto y el arte. Ejemplo la Mona Lisa o Gioconda de Leonardo Da Vinci, la historia del arte te ha obligado a pensar que esta es una obra de arte, pero si esa obra artística no te comunica nada, por supuesto sigue siéndolo porque ya está sancionada por los historiadores del arte, por los críticos, aun con esto no tiene necesariamente decirte algo a ti en particular, eso ya es cuestión de gustos y si no te dice nada de todos modos seguirá siendo una obra de arte, y la única razón de ello es que ya está establecido así, sin embargo nadie está obligado a sentir algo delante de equis obra de arte. ¿Oscar como te sientes ante la Gioconda? Bien, me siento bien y me parece una obra irónica, porque hasta donde sé si existió esta mujer, no recuerdo ahora la esposa de quién era, evidentemente hay una intencionalidad de hacer autorretrato, también hay rasgos de Leonardo, sin embargo la modelo si existió, hay una serie de señales, de simbología… ¿De lo que habla Dan Brown en su Código Da Vinci? De ello, de este tema no estoy empapado entonces mejor ni discutir al respeto, no obstante al ver la sonrisa de la “Mona Lisa” me parece que es… y esta es una lectura completamente mía, una pieza irónica porque Leonardo se está riendo de todos, no sé tenía bien clara la repercusión, pero es evidente que esta ambigüedad, esta multiplicidad simbólica, obviamente que da pie a muchas leyendas, a muchas historias y a muchas interpretaciones, y nos lleva a observar que el arte es polifónico, es decir que tiene muchas voces, que posee muchas lecturas, no sólo está intencionalidad del artista y lo que quiera decir, también están los diferentes niveles simbólicos, metafóricos, que, vuelvo a insistir, el arte son lenguajes por que con nuestro background y a la medida que conocemos una partecita de estos lenguajes tenemos una mejor lectura e interpretación de una obra de arte.

Deja termino una idea que deje hace un rato pendiente, te decía que al arte se le ha considerado por mala información como entretenimiento y espectáculo que no lo es, pues es un lenguaje tan complejo y tan difícil como el mecánico, como el cibernético o incluso el biológico, sociológico o antropológico y este tiene su propia organización teórica, su propio corpus teorizante.

Por otro lado en la mecánica por ejemplo la evolución es bajo los mismos principios, hay cambios y mejoras sin embargo cimentadas en la estructura vertebral de los principios de origen. En arte no es así, lo que te funciona en un proyecto es posible que para el siguiente ya no, en el caso de la literatura, si usaste una constitución para una poesía fundamentalmente en los acentos para darle ritmo y tonalidad a una rima, no es posible estar usando todo el tiempo la misma formula.

Luego entonces el arte y los artistas se refundan todo el tiempo, constantemente se están construyendo reglas nuevas que sólo les sirven para una ocasión, y a su vez para el siguiente proceso tienen que construir otra regla que les funcionará en su momento para hacer esa otra pieza, para escribir, para hacer eso otro video.

Observemos esto: puede que una obra me guste y quizá es malísima, a lo mejor voy al barrio del artista y uno de los “niños llorones” que reproducen una y mil veces me conmueve. Sin embargo sé rotundamente que eso no es arte, el arte no está en que te conmueva sólo, no es la única de sus funciones. Puede provocarte vómito, puede estimularte al encabronamiento, quizá indignación, puede estimularte a muchas cosas o sensaciones. O no hacerte sentir nada y sin embargo saber que eso si es una obra artística, porque otra vez tiene una evolución.

Con respecto a la Gioconda que mencionamos antes y ahora al Código da Vinci de Dan Brown, con evidencia tiene un trasfondo masónico y tiene mucha información, puede o no puede ser, no importa si es o no es, ¿Por qué? Sencillo, no olvidemos que es una novela, estamos hablando de un producto estético que tiene una finalidad, entonces lo que él está diciendo ahí, desde un punto de vista artístico importa la verosimilitud, no si es o no es comprobable, no si Leonardo pinto esos signos con intenciones masónicas o simbólicas, que el que este autor haya logrado conjuntar la cosmovisión masónica con el cuadro de Da Vinci, es una pieza verosímil para el mundo del arte desde el punto de vista literario. Con esto te quiero decir que las cosas de arte no tienen que ser comprobadas de manera científica, porque el asunto está en otro lado, es decir ¿A qué me refiero con verosimilitud? Si vemos La guerra de las galaxias, sabemos que no hay marcianos, que no hay platillos voladores, que no existe ese mundo o “no tan así”, sin embargo uno entra y se la “cree”, es decir aceptas lo que los lingüistas llaman “el contrato de verosimilitud”, ocurre tu ves una película y dejas en este momento a un lado la realidad y existe otra realidad entre comillada que te propone esa obra y tu aceptas creerla en ese momento y en el tiempo que te lleve ver la película o leer el libro.

Entonces hallas ahí cosas lógicas pero dentro de una lógica interna, si el platillo de desplaza o el personaje puede levitar, o los personajes de García Márquez que en “Cien Años de Soledad” tienen alas, se mueren y se van volando, a ti no te importa comprobarlo científicamente o si mecánicamente es posible que tenga alas, y como sería el mecanismo para que pudiera moverlas desde la estructura humana; simplemente no es posible, sin embargo en ese momento y en ese contexto lo estás creyendo, y eso es la verosimilitud. Y eso es lo que más importa para una obra de arte.

Por esa razón “El Código Da Vinci” es una buena novela en ese sentido, el autor logra armar muy bien una cosmovisión a partir de ese cuadro. Puede que Leonardo no lo haya pensado pero eso no importa, eso es lo de menos.

Oscar, fíjate que en la entrevista con Julio Glockner hubo un momento muy importante, incluso sublime y este fue cuando hablamos de situaciones muy personales y el mencionó “comí hongos mazatecos” ¡ah!, me encantó la sencillez y el desplante de sobriedad con que lo dijo.

Ah, esa parte ya no te la platiqué porque nos desviamos a otros temas, pero eso es parte de la secundaria y de la preparatorias quizá más tarde también, incluso tengo una foto con María Sabina en su casa, dos o tres años antes de que ella muriera. Esto de los hongos es más benigno, está comprobado científicamente que no generan adicción y de esto Julio sabe muy bien pues ha trabajado en muchas investigaciones en ese rubro. Bueno, hablando de la búsqueda espiritual que todos la tenemos o tuvimos en términos religiosos, parte mi formación en ese sentido y de alejarme de una manera natural del catolicismo fue por que, la influencia de mi tiempo así lo hizo, yo no fui hippie, sin embargo nosotros teníamos una frase paródica de una canción de Jeter o Toole, que rezaba: fuimos muy jóvenes para ser hippies y muy viejos para ser punks, no obstante también fuimos a comer hongos, igual fumamos mota. Mis recorridos habituales eran Huautla, la ciudad de Oaxaca, Puerto Ángel y Puerto Escondido, por supuesto Cipolite y otros pueblos porque eran playas nudistas y medio hippies, libremente se podían consumir mariguana, todos esos pueblos comenzaron a surgir a partir del turismo “hippiteca”.

Para mí la mota, el alcohol y otros estimulantes son una reivindicación del placer, sigo con el pensamiento de mi época, esto para mucha gente quizá ya no podrá significarle, porque fue algo que sucedió hace casi medio siglo o más, ¿El hipismo cuando comienza? En los años 60´s la parte más fuerte en 67´ con Woodstock, San Francisco, ¿Avándaro? Esto ya es posterior, pero todavía fue la colita digamos…

El hippismo fue en ese famoso verano del amor en San Francisco en el año ´67, año en que mataron a mi Maestro Ernesto “Che” Guevara, claro. Luego Woodstock en el ´69 esa fue la parte fuerte del hippismo y entonces, recuerda que había alguna literatura que ya había influido a esos jóvenes: El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien por ejemplo, uno pudiera pensar y eso que tiene de hippie, sin embargo lo que retoman los hippies de Tolkien, es la solidaridad y la amistad, valores a los que resignifican y que habían tenido un manifestación distinta, porque si bien como concepto esto de la juventud ya existía, los muchachos siempre se les había considerado como menores de edad, y ello daba como resultado las barreras con los adultos en aquellos tiempos, era la brecha generacional y la autoridad tenía un gran peso. De hecho todos los movimientos como los de Francia y el del ´68 en México, tienen como objeto romper con la autoridad.

Una de esas maneras de romper con la autoridad es la religión, y es con precisión también hacerlo con Dios, lo puedo racionalizar ahora y no quiere decir que en es momento lo tenía conciente, y así es como me voy desprendiendo de una manera natural de una creencia o de buscar a un ser supremo, lo cual se me hace completamente respetable para quien lo tiene, sin embargo para mí comenzó el proceso ahí; luego me convierto en el Carolino Zapata en joven comunista, peor, me vuelvo come curas, entonces si bien de una manera entre secundaria, principios de prepa y con la colita del hippismo fue todo esto una manera de rebelarse ante la autoridad, frente a los papás, a los maestros, a Dios y por supuesto frente al gobierno. Llego a la prepa Zapata y hay una libertad que nunca había tenido, me dejo crecer el cabello y fumo más mota.

Así es que este ha sido mi proceso particular, lo cual no quiere decir que es el de nadie o que tenga que ver necesariamente con procesos similares de otras personas, así que no es que por alguna razón en particular haya tomado la determinación de ya no creer en su ser supremo o en alguna otra cosa, sino ha sido el resultado de mi tiempo y de mi época y de mi mismo. Por otro lado nuestros hermanos mayores fueron los que comenzaron a romper barreras y los que veníamos atrás en la retaguardia de esa lucha, también resultamos beneficiados en misma contienda.

Por ahora es cuanto compañeros.

Seguimos agradeciendo a todos nuestros lectores su interés por nuestro trabajo y es nuestro deseo lo sigan disfrutando, además de agradecer grandemente sus correos electrónicos.

Carlos López Carmen

E-mail. columnarebelde@hotmail.com