martes, 22 de febrero de 2011
AL FINAL DEL CAMINO
martes, 15 de junio de 2010
LA OTRA VARIEDAD...

¿Cine u otra variedad…?
Reiteradamente, ella sin permiso vino otra vez hacia él, y su Majestad, benévolo esta ocasión suavizó su trato y le tactó las laderas de sus caderas desnudas y vibrantes, ella entornó los ojos al suave contacto del amo… su interior le intuía disfrutar, pues desconocía cuando daría comienzo el sacrificio al dios de los amores violentos de la pasión.
Él, digno como todas las majestades, solazaba sus vistas en las convulsiones descompuestas de la pequeña de tamaño, y enorme de voluptuosidad cautiva, reptaba ella como áspid de oriente o como cobra egipcia, sobre los textiles salpicados de ella misma, al son de sus necesidades, al ritmo de sus canículas.
Carlos López Carmen
columnarebelde@hotmail.com
lunes, 17 de mayo de 2010
QUESQUE DE POLÍTICA... ¡QUÉ ASCO!

Todos los días… los poblanos y lo que no lo somos pero que hemos vivido en esta tierra de Puebla de ángeles por más de dos décadas, miramos con un emético sentimiento, las pancartas políticas por doquier: los espectaculares propagando a corruptos y mal intencionados “quesque políticos” con sus derroches de economía… pues uno de estos anuncios mayúsculos tienen valores aproximados de 20, 25 ó 30 mil pesos por mes de renta. Y los hay por decenas si no es que por centenas.
miércoles, 10 de marzo de 2010
EN LA HABANA...

Desvelaron sus sueños en la Marina Hemingway: Ernesto, Fidel y Camilo… los tres mexicanos de aquellos que no se pudieron abstener de todo lo que ofrece Cuba y sus hermosas cubanas, además de sus exóticos y tórridos cubanos… En la Marina las noches son preludio de estrellas palmera y mujer como trina la canción de Agustín Lara, les habían recomendado que no dejaran de asistir a tremendo lugar, lleno de fruta bomba, candela y son.
Él aguardó un poco y tomó aire de sal del mar y le dirigió estas palabras: Mira, comenzó diciendo… Entiendo a discreción lo que está ocurriendo, y pues bueno, en general todo mundo que llega a Cuba tiene la firme convicción de comprar o arrendar los amores de que disponen ustedes, las bellas y hermosas mujeres caribes, sin embargo no es mi caso, ¿Me explico Myladis? Ella, extrañada por esta confesión, le miró con un rostro de enigma incapaz de resolver, así que ante estas dudas le preguntó a Ernesto ¿Entonces qué haremos, no me darás dinero verdad? Continuó, no me importa en verdad si consigo unas fulas contigo o no, pues no soy jinetera, aunque es verdad que unos pesos nunca están demás, la situación en la Habana es difícil en cuanto a los dineros… y necesito comprarle cosas a los chiquitos. Sin embargo ahora me siento mejor después que hayamos conversado sobre este asunto tan extraño y tan aciago.
Myladis permaneció estupefacta por las palabras que acababa de terminar de pronunciar Ernesto… no conseguía a hilvanar alguna frase u oración, sólo lo miraba con unos ojos desorbitados, en respuesta de los cañonazos de pólvora que disparó el amigo mexicano con sus palabras, ella alcanzó a cuestionar ¿Y esto porque, cual es la razón? Ernesto la miró y preparó una respuesta… Myladis, ¿Sabes? Esto de la compra de amor o dicho de manera prosaica, meretricio, no es lo mío, mi feminismo no me lo permite, algo dentro de mí me obstruye ese comportamiento, no me hago de la boca chiquita pues desafortunadamente si lo he experimentado, quizá solamente en dos o tres ocasiones como máximo y de ello el resabio me sabe todavía en las entrañas al día de hoy… así que si jugamos con esas reglas seremos buenos amigos y contrincantes dignos en este juego, ¿Te parece? Con una sonrisa que decoraba de infinita felicidad el rostro de Myladis aceptó gustosa con estas palabras: ¡Pol supuesto chico!, se procuraron con un abrazo amistoso y filial, además a la usanza de los masones se proveyeron del ósculo de paz que les duraría por varios días…
Se montaron en una guagua, ¡Y pa´la Habana chico!, se bajaron por ahí en alguna de las calzadas de las que confluyen en el paseo del Prado y caminaron por sus baldosas y mosaicos de grecas, miraron los árboles de alameda y a los leones, a ellos se les acercaron con el cuidado que se necesita para tirarse una foticos como dicen por allá y recordar este rambla…
Tornaron en dirección al malecón y de camino se les atravesó una visita al “Café París”, saborearon sendos cafés acaramelados como se preparan en la Isla y continuaron la peregrinación de pasos hacía la escollera… y de repente, como marinos de ultramar divisaron en una callecilla angosta y empedrada la gloriosa “Bodeguita del Medio”, sin más preámbulo se encaminaron hacia ella… este pequeño bar es más famoso que el mismo museo de la Revolución, pareciera que en fama sólo compite con él, el mismo Comandante Ernesto “Ché” Guevara, así ya en el sitio aquel, entraron los tres mosqueteros con sus soldaderas, sólo Camilo se pidió un celebérrimo mojito de ron Mulatita y caminaron en el estrecho recinto… mirando las firmas de los más famosos e ínclitos personajes del mundo, por supuesto se encontraba ahí la rúbrica de Ernest Hemingway, de Marlon Brando, de la Reina de la salsa Celia Cruz y muchas, muchas más… fotografías evocadoras del ayer romántico de la Isla más célebre y revolucionaria del Caribe, ya terminado el reconocimiento del lugar, partieron ahora si con dirección al malecón.
Sin enterarse como por las sonrisas y los festejos, de repente se hallaron en el dique aquel, donde han reventado las olas de mar Caribe por los siglos de los siglos… Ernesto llevaba de la Mano a Myladis y los otros iban por ahí con desparpajo, ella, trémula de pavor por que la policía secreta del régimen la confundiera con jinetera y me la metieran presa, en varias ocasiones se quiso soltar de la mano de su acompañante, sin embargo este no se lo permitía, entonces él le dijo: ¿Porqué me sueltas, qué pasa? Myladis le dio la explicación y él la tranquilizó… no te preocupes y tú estás conmigo y eso no pasará, no obstante a ella no le abordaba la paz, se encontraban en esa conversación cuando se detuvo un pequeño auto blanco y soviético del cual se apearon dos hombres, uno de ellos, el que conducía, era alto y delgado pero de cuerpo firme y el rostro férreo, barba cerrada al puro estilo del alto mando de la Isla y su acompañante, un latino común y corriente también igual a otro puro estilo, pero este sería al del ayudante del Quijote de la Mancha, este esbirro era como un Sancho Panza: gordo, bajo, de cara plana y de pocos amigos.
Carlos López Carmen
sábado, 6 de febrero de 2010
La desilusión de Beauvoir
Si hoy mujeres como Juana de Arco, Frida Kahlo , Simone de Beauvoir o Amelia Earhart entre otras tuvieran la oportunidad de regresar, llegar a observar este mundo y esta sociedad en la que actualmente nos encontramos y en especial el rol actual de la mujer en la sociedad , estoy seguro que las reacciones de muchas de estas inteligentes y valientes mujeres seria de asombro , de espanto , de confusión.
El rol de la mujer en la sociedad actual parece haber tomado un retroceso en vez de un progreso , con solo ver y escuchar a jóvenes en los centros comerciales de Puebla es posible darse cuenta de que aquella mujer que luchaba por tener su lugar en la sociedad, darse a valer y tratar de cambiar su entorno, ese espíritu ha dejado de existir, tan siquiera en la mayoría de las jóvenes poblanas. La lucha por la equidad y por la injusticia hacia la mujer ha sido remplazada por el plan de que hacer esa noche en un bar o que hacer al día siguiente en una fiesta. Pareciera ser que la lucha social de la mujer nunca existió. Y aun que no estoy en contra de que las mujeres salgan a divertirse, he notado últimamente que aquellos sueños de doctorados y éxito han sido reemplazados otra vez por el sueño de una boda y una linda familia. Lo cual me lleva a cuestionarme , ¿En verdad alguna vez las mujeres lucharon por su libertad y su equidad ante la sociedad? ¿Acaso es un ciclo social en el que durante unos años tenemos mujeres revolucionarias y durante otros lindas amas de casa?
Es en verdad triste que los intentos de miles de mujeres a través de la historia por darse un lugar en un mundo controlado por hombres haya sucumbido y ahora las jóvenes solo piensen en que hacer con sus parejas o como vestirse al día siguiente en lugar de pensar en formas de salir adelante y cambiar sino el mundo su comunidad. Es una pena que miles de mujeres tan siquiera en México usen la carrera universitaria como un status para el matrimonio y no como algo que pueda ayudarlas a salir adelante por ellas solas, la sociedad no ha evolucionado e incluso en nuestros días ver a una mujer trabajar por si sola y salir adelante por su cuenta causa criticas y comentarios corrosivos y otras llegan a ser la lastima de otras mujeres ¿Por qué como es que una mujer va a salir adelante sin la ayuda de un hombre?
Tal vez solo se a una fase en la adolescencia y después haya un cambio radical en las formas de pensar pero tal vez en verdad haya un deseo consciente de ser nada mas un ama de casa y cuidar a la familia. Por lo cual considero que es importante que tanto la familia como el ambiente en el que se desarrollan las jóvenes sea un ambiente en el que la mujer se de a valer por que si la misma mujer no reconoce cuanto vale , entonces nadie mas lo hará.
El avance de cualquier sociedad tiene un avance radical cuando se le concede poder a las mujeres (women empowerment en ingles) , son ellas las que han comprobado en miles de lugares alrededor del mundo como han logrado sacar familias e incluso sociedades adelante, sin la ayuda de un hombre. Muchas personas hablan de una sociedad con equidad en la que la mujer ya es igual que un hombre y tiene las mismas oportunidades pero en verdad es de cuestionarse si este planteamiento es cierto. Tal vez esta idea venga desde miles de años cuando a una persona se le ocurrió establecer que la mujer iba a ser la base de la familia dándole una carga que la mujer nunca pidió en si, poniéndole limites a su oportunidad de salir a trabajar y salir adelante por que finalmente ¿Qué iba a ser de estas familias si les quitabas la base?
Este escritor no generaliza a todas las mujeres, y aplaude a todas las mujeres que han salido a las calles, dándonos presidentes, escritoras, activistas y miles mas de trabajadoras que salen a trabajar para mantener a sus familias, aportar un grano de ayuda a su mundo y salir adelante. Miles de mujeres han logrado cambiar su sociedad con solo la fuerza y voluntad que traen dentro de ellas sin embargo ¿Qué es lo que sucede cuando las mujeres tienen estas herramientas alrededor de ellas pero no sienten la necesidad de usarlas o tienen un miedo a la discriminación social por usarlas?
Regresan al hogar, se levantan , comienzan a trabajar y cuando ya empieza a anochecer reciben a sus esposos con una linda sonrisa , la mesa puesta y la cena servida, escondiendo en la alacena todos esos sueños y deseos que alguna vez tuvieron pero nunca se atrevieron a seguir…
“Debemos ser el cambio que queremos ver”
Gandhi
viernes, 29 de enero de 2010
MAGISTRAL RESEÑA SOBRE LA NOVELA "LOS MUERTOS DE MI VIDA"
Es un interesante fenómeno productivo la hiperactividad de María Sanz. Hace poco más de un año me encontraba elaborando un análisis sobre su agradable y certera novela Aguaviento para presentación en Bellas Artes, hablando de ella como posibilidad cinematográfica, que en los pañales productivos no termino de elaborar en guión punto, cuando sorprende con la novedad de su entrega novelística actual: Los muertos de mi vida.
En el presente la Sanz se confirma como la autora literaria de las haciendas poblanas, y a sus ubicaciones de Santiago, con su novela Un día como otro, y a San Pedro de Ovando en la mencionada Aguaviento, ahora nos viene a agregar a la Hacienda de San Roque en este texto de reciente factura de extensión mayor y que parece ser grande no sólo por tamaño sino porque en Los muertos de mi vida María Sanz se acerca a lo que los teóricos, de Manhatan transfer hacia delante, han dado en llamar novela total.
Amén de ambiciosa como autora, compleja estructuradora, rica en aperturas empáticas y grandiosa hacedora de virtualidades como la vida real en su otredad propuesta, María es agradecida con sus fuentes.
…El día de su muerte, trece de diciembre, el cortejo salió de su casa, en el barrio de San Francisco, y atravesó la ciudad hasta el Panteón de La Piedad. Un silencio absoluto. Todos, de negro riguroso. Recuerdo sólo a una niña que iba de la mano de su padre, el teniente coronel Rodolfo Sánchez Taboada. Vestida de blanco como una flor de esperanza. (2009:105)
La niña vestida de blanco, la hija del teniente coronel Rodolfo Sánchez Taboada, es quien motivó, provocó y facilitó acceso a todo lo necesario en la Hacienda de San Pedro de Ovando para que María Sanz escribiera su Aguaviento; por supuesto varios años después. Esta anotación en el corpus de la novela que ahora nos ocupa es, conciente o inconcientemente, homenaje y acto de profundo agradecimiento a Matilde Sánchez de Sierra.
Hyden White, un historiador metido a teórico literario, definió en los sesenta del siglo pasado a la ironía como un cuarto tropo, su planteamiento no era un simple agregado a los tradicionales tres: sinécdoque, metonimia y metáfora, sino un cuestionamiento al menosprecio que de ese tropo hacía la estilística tradicional al no dejar de verlo como una simple figura retórica. En éste trabajo de Los muertos de mi vida, María actúa literariamente como una discípula de alto nivel de White. La propuesta de la autora es una gran ironía, en donde ésta actúa como transformadora, totalizante y, al mismo tiempo, entrada para la polisemia; la obra en cuestión requiere necesariamente de largas reflexiones y, para los golosos de la lectura, varias lecturas que enriquecerán la profundidad significante.
Más allá de la ironía el texto, que es una propuesta poblana, se inserta en la galería de la literatura nacional. Tres influencias enormes se visualizan desde la primera visión; a ellas podemos acudir recurriendo a tres de los personajes de mayor importancia en la novela.
Vicencio es el médico, el confidente y amor en algún momento de la historia de Magdalena Milagros. Este rico personaje es también el receptor, el primer contacto del discurso que verbalmente elabora la mujer-columna vertebral del desarrollo narrativo. Vicencio junto a la mujer abre la novela y desde el primer capítulo parece no dejarla en toda ella. Magdalena contará a Vicencio de su infancia, de su juventud, del romance filial con su padre y el rompimiento de éste por la actuación tramposa de sus hermanas; a los oídos de él llegarán los recuerdos de los amores de Magda y, sobre todo, de la vida del esposo de la mujer: el general Gabriel Zenteno.
Pero Vicencio, amante furtivo con quien Magdalena sensualizaba al ser auscultada y no haber ido más allá de un amor casi platónico por la vigilancia tras la puerta de la esposa del médico, es recuerdo, alejado del cuerpo físico pero presente en alma, espíritu y realidad onírica casi, como el amor platónico, de carne y hueso. A él le habla por largas noches y extensos días, también ahora ante la vigilante mirada o simple escucha de Conchita y Josefina.
La misma Magdalena Milagros, hilo conductor de la historia, personaje principal, vida construida por María Sanz de principio a fin de su otredad novelística nos desvela la influencia de otro gran maestro de nuestras letras. Ella narra a los noventa años, en 2010, su triscaidecafóbica (aversión al número trece) condición. La mujer nació en 1920 y cuando narra hechos de la Revolución que van desde el combate de los Hermanos Serdán hasta el terremoto del 85, inmediatamente se sugiere a otros narradores que le comunicaron a ella aconteceres de antes de su nacimiento, de su niñez o simplemente de su lejanía física; pueden ser narradores implícitos no enunciados o el personaje está instalado en el mundo de la aldea global de la imaginación poblana, una elaboración en que la historia, los recuerdos de la vida y los valores filosóficos del presente propician los elementos del discurso sobre el transcurrir en los noventa años de existencia y más, desde la perspectiva del elaborador; es como si Magdalena Milagros declarara: he venido hasta aquí para evocar a mi marido, un tal Gabriel Zenteno; declarando con ello la deuda de María Sanz con Juan Rulfo.
El francés es un típico amante carnal que al pensar con el sexo vive en su contradicción: al engañar al deseo del amor por los deseos de riqueza y bienestar, engaña a su víctima, para vivir posteriormente engañado por ella hasta su muerte, en un transcurrir vital que lo condena en todo su existir a amar parcialmente a quien debió amar totalmente. Esta es una gran paradoja, una circunstancia que transforma sentidos, cubre realidades con posibles interpretaciones incluso enfrentadas o, mínimamente, abre el texto a la polisemia con el uso del tropo de la ironía. Es irónico que el gran amante sea el gran engañado, el festivo engañado, el lúdico engañado, el feliz engañado.
La ironía de Magdalena Milagros para con su francés no es la única usada en el texto, hay más, la construcción de Gabriel Zenteno es otra gran ironía del texto que por supuesto abreva en el uso que del tropo hace el gran maestro de éste en la narrativa nacional: Jorge Ibargüengoitia.
Es ineludible ingresar a la pregunta que la narradora principal va respondiendo a través de todo el texto. ¿Quién es Gabriel Zenteno?
Se puede hablar de él como el héroe revolucionario, como el marido de Magdalena Milagros, como el hombre de una de las estatuas de la Revolución, como el fantasma que ocupa la memoria colectiva de los personajes; porque si atendemos a su condición según lo que su viuda va diciéndonos, el general Zenteno fue marido de ella por un corto periodo, le dejó una hija, una posición en la sociedad, una fortuna y un mundo para soñar hasta que la muerte los separara (a ella y a los recuerdos). Es en la intensidad de esos recuerdos que le narra a Vicencio y a los receptores-lectores del texto mediado por María Sanz de este hombre fallecido, habitante de la imaginación de Magda o fantasma del ayer en nuestra historia de la Revolución. Con esos elementos podemos ubicar al texto como un producto típico de la narrativa contemporánea mexicana, amén de la pertinencia de editarse al final de 2009 y presentarse precisamente el año del centenario de la Revolución, 2010.
En Los muertos de mi vida encontramos una larga serie de interculturalidades en la producción literaria reciente. La más cercana producción a nuestra fecha de inicio del 2010 firmada por Rafael Pérez Gay, se llama Nos acompañan los muertos, el nombre simplemente relaciona, pero no es eso solamente lo que las acerca; Abelardo Rodríguez, sonorense y seguro descendiente de uno de los tres cachorros en la presidencias designado por Elías Calles, escribió Morir matando, en el texto y desde el punto de vista sonorense ubica la debacle villista fundada en la terquedad villista durante el combate en Celaya; Juan Tovar en La madrugada pareciera que nos narra en su texto dramatúrgico la oposición a lo anterior, al escribir lo que bien pudiera ser una visión de los vencidos villistas; Guillermo Schmidhuber con su Héroes inútiles, cuestiona la verdad de setenta o más años de institucionalización revolucionaria, al exponer en una propuesta escénica que de poco o nada valieron el millón de muertos en el conflicto, para que las cosas continuaran igual o casi, confirmado en una constante varias ocasiones mencionada en el texto al calificar la gesta: Revolución interrumpida; lo que nos comunica con teóricos de la sociología. Finalmente en esta lista, que podría ser mucho mayor, el hecho de que los espíritus cuenten a través de la mujer de noventa años, nos conecta con el ya clásico texto de Ignacio Solares, Madero, el otro, donde el espíritu del espiritista Francisco Ignacio Madero narra la historia del cuerpo que acaba de abandonar tras ser balaceado
¿Pero quién es, verdaderamente, Gabriel Zenteno? Es una entrada a la elaboración de un interés, una morbosidad a resolver, un elemento de seducción para no abandonar la novela desde que inicia hasta donde aparece el punto final, recorrido inexcusable para responder la pregunta que responde y profundiza la narradora. Con esto bastaría para concitar el interés por la lectura, pero junto a ello existe el elemento de la sabiduría narrativa de una autora de amplio espectro que logra generar escenarios de emociones de alto contraste.
... “Es por el pecado de Eva, y cada mes lo recordarás. Te advierto desde ahora: cuando te cases: tu marido por “ese lugar” te hará sufrir. Luego vas a parir con dolor, tal y como me sucedió a mí. Sentirás punzadas insoportables en los pechos y te sangrarán los pezones cuando amamantes a tu hijo. No escaparás. Después de ese hijo vendrá otro y otro. Así será tu vida hasta morir: dolor, sufrimiento y resignación. Toma el rosario y empieza a rezar”. (2009:115)
Este texto que a los oídos y sensibilidad de un receptor del siglo XXI le parecería divertido y gozoso por lo que fue y es una exacerbación a tal grado aumentada que raya en la farsa, contrasta con lo que por su crudeza, sangriento y morboso pueden tener algunos otros pasajes escatológicos.
…Una decena de hombres y cuatro mujeres, desnudos todos, colgaban de los árboles. Los zopilotes picoteaban las carnes en un banquete dantesco. En la tierra, las aves enfurecidas se disputaban los trozos arrancados de varios bultos de tamaño muy inferior al de un adulto… Gabriel… Se quedó sin fuerza… (2009:175)
A la columna vertebral de la narración que descansa en Milagros, se alterna la voz pareada de Conchita y Josefina, ambas mucamas como las de antes, son dos miembros más de la familia de Magdalena Milagros, formada por su hija Raquel y el nieto Gabriel, llamado como su abuelo y estudiado como el médico y confidente Vicencio. El tono coloquial y popular del par de acompañantes de la voz narrativa principal complementa y da respiración de contrapunto a la sobriedad universal que tiene la voz principal; pero también abre aristas diferentes desde la lealtad por sentimiento de la joven y la lealtad del amor en todas sus variantes, incluido el enfermizo, de la vieja asistente-testigo y cómplice en la vida de Magdalena Milagros.
La narración se asienta en tres niveles concéntricos, un núcleo básico y por ende raíz de todo que es la familia; en este hay un dibujo de la característica poblanidad: existen personajes de aliento humanista universal que contrastan y son afectados dialécticamente, en un choque de contrarios que fuerza el avance, por seres en los que bien se podría fundamentar el viejo dicho exclusionista de mono, perico y poblano; no lo toques ni con la mano… etc. etc. Categoría a la que pertenecen las gemelas de Magdalena Milagros. Un segundo nivel es el de Puebla en la primera mitad del siglo XX con personas, sitios y acciones evocadas, registradas y reinventadas; un nivel sabroso, divertido e ilustrador. El tercer nivel lo constituye la gesta revolucionaria, es quizás el más interesante por complejo; Gabriel Zenteno se inicia en la balacera contra los Serdán en el bando policiaco pues su familia es porfirista, después tiene que huir de ahí y va a parar con los zapatistas para, finalmente, aliarse cuando pasó la fase de balazos, con los sonorenses, particularmente con Elías Calles. Como buen poblano terminará con el presidente hermano del cacique local: Manuel Ávila Camacho. Todo ello es narrado por su viuda que heredó la orgullosa hija ambos, quien siempre tendrá presente al padre que sólo conoce por las pláticas maternas, y al nieto hijo de la anterior; pero la historia del marido en sus vaivenes se antoja increíble o tan rematadamente inverosímil que suena como la misma revolución, interrumpida.
Y esta es la gran ironía en los tiempos de centenario revolucionario. Magdalena Milagros parece inventar la revolución que no vivió sino a través de su marido que tan corto tiempo la acompaño, Raquel vive toda su vida orgullosa de un padre que participó en la revolución que, así se lo hace entender su madre o los relatos de esta, cambió la vida del país; pero ya hay una nueva generación, la del doctor Gabriel, nieto de Magdalena Milagros, quien inventa el discurso de la revolución y su marido, e hijo de la admiradora de la revolución, Raquel, quien vive creyente de ser lo que es gracias a su padre y la revolución en la que participó; este Gabriel de tercera y, por cronología, potencialmente de cuarta generación, estudia, investiga y concluye que la revolución fue interrumpida, como dice su abuela, y por lo tanto llevó al país a algo muy diferente a lo que se deseaba: la igualdad; por ello habría que volver a reempezar. Pero ¿para qué alterar a la inventora de la grandeza y a la creyente en ello? Mejor, decide Gabriel nieto, asumir la verdad; y pudorosa, cauta y prácticamente opta por no exacerbarla, para tranquilidad de los afectados, pero aprehendiéndola; apuntando los cambios para el mañana.
En resumen podemos decir que este texto poblano que aborda los tiempos de la Revolución Mexicana desde la visión de una habitante de hacienda poblana, parte del microcosmos familiar para ubicarse el cosmos regional e introducirse en el macrocosmos de la gesta nacional. Recorriendo desde ahora, 2010, el centenario en Puebla, la evolución de la Revolución hasta el cuestionante ahora y, finalmente, posibilitando la reflexión para la construcción del mañana porvenir en la geografía misma del lugar de los hechos. Por ello es una novela total en la que la madurez autoral de María Sanz domina la escritura, y el receptor-lector accede a un mundo ficcional en el que el universo es el de la vida… la rica vida en otredad de Los muertos de mi vida.
Sanz, María. Los muertos de mi vida. 1ª. Ed. BUAP. Col. Asteriscos. México. 2009
